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¡Uruguayo, uruguayo!

 
Las arengas de la hinchada colchonera en el Hamburgo Arena lo señalaban. El crack, el héroe de la final, el conquistador de sueños, era "el uruguayo". Diego Forlán, punta de la selección celeste y del club del Manzanares, tiró de casta y, cuando el encuentro se encaminaba hacia la suerte fatídica de los penaltis, él cambió la historia.
El 7 rojiblanco recogió un pase de un inmenso Kun Agüero, que se dejó la piel corriendo la banda izquierda y colocó un pase medido. ¡Gol, gol, gol! Forlán lo había hecho y rescató a su equipo en el 115', en plena prórroga, cuando apenas quedaban cinco minutos para la conclusión de la final. Demasiado para el Fulham.
Antes, mediada la primera parte del primer tiempo, el uruguayo ya perforó la meta del Fulham adelantando a su equipo. La estrella del encuentro, incluso, tuvo tiempo para estrellar un balón contra la cepa del palo largo de sus rivales. En definitiva: magnífico Forlán, gracias Forlán.