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Venden su alma en Intenet por no haber leído la letra pequeña

Pintura en la que aparece un monje vendiendo el alma al diablo.telecinco.es
Es habitual aceptar los términos y condiciones a la hora de comprar artículos por Internet sin haberlos leído previamente. Muchas veces, la confianza que nos dan las marcas hace que nos saltemos la letra pequeña sin darle la más mínima importancia, un descuido puede jugarnos una mala pasada. Una firma de videojuegos inglesa ha querido probar si sus clientes leían las condiciones de compra de sus productos incluyendo una cláusula en el contrato por el cual accedían a entregar su alma a los vendedores. El resultado: la tienda se hizo propietaria de 7.500 almas en menos de un mes.
Game Station, una tienda de videojuegos posee legalmente las almas de miles de compradores online, gracias a una cláusula que incluyó en los términos y condiciones de los contratos de compra a comienzos de este mes. Al aceptarla, los clientes accedían a darles el derecho de reclamar sus almas.
"Al enviar una orden de compra por la web el primer día del cuarto mes del año 2010, Anno Domini, estás de acuerdo en concedernos la opción no transferible de reclamar, por ahora y para siempre, tu alma inmortal. Si deseamos ejercer esta opción, permitirás rendir tu alma inmortal y cualquier reclamación que puedas tener sobre ella en un plazo de cinco días laborales tras recibir la notificación escrita de Game Station o uno de sus secuaces debidamente autorizados", aparecía en la letra pequeña del contrato.
Game Station se reserva además el "derecho de hacer esta notificación con flamígeras cartas de casi dos metros de alto" y no se hacen responsables de los daños causados por tal acto.
Esta cláusula fue en realidad una broma que la tienda realizó para el 'April Fool's Day', el día de los Santos Inocentes británico, pero ha servido para demostrar una realidad: casi nadie lee la letra pequeña y eso es algo que saben muy bien las compañías.
Unas 7.500 personas aceptaron el contrato y Game Station asegura que más del 88% de los compradores no leían los términos y condiciones hasta que realizaron esta broma.
La empresa finalmente ha tranquilizado a sus clientes enviándoles un correo electrónico en el que les comunican que no harán uso de sus derechos y anulan cualquier reclamación de sus almas.