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Un adolescente de 18 años es el canciller ideal de los alemanes

La canciller alemana Angela Merkel durante su intervención en un acto organizado por los cristianodemócratas en Berlín este sábado.  EFE/Marcel Mettelsiefentelecinco.es
Jacob Schrott, un adolescente alemán de 18 años que acaba de terminar el bachillerato, es el canciller y sucesor ideal de Angela Merkel al frente del gobierno de Alemania.
Militante desde hace dos años de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, Jacob se impuso anoche por votación popular a otros cinco aspirantes en la final del concurso televisivo "Ich kann Kanzler" -Yo puedo (ser) canciller- de la cadena pública alemana ZDF.
Para ganar el concurso, el joven debió demostrar su capacidad oratoria a la hora de improvisar discursos, discutir con buenos argumentos sobre asuntos políticos de actualidad y responder con seguridad a las complicadas preguntas del jurado.
Mas de 2.500 personas se presentaron como candidatos a la primera selección, que superaron 40 elegidos, de los que solo seis consiguieron pasar a la final.
Jacob, que obtuvo un abrumador 72 por ciento de votos de los televidentes, se impuso con claridad a su rival mas inmediato, el hamburgués Philip Kalish, de 30 años y que contaba con la ventaja de trabajar como secretario político del Partido Socialdemócratra en el Bundestag, el parlamento alemán.
El niño prodigio de la política alemana, que quiere estudiar Ciencias Políticas y desea ser diplomático y embajador, recibió como premio una mensualidad del sueldo que cobra oficialmente Angela Merkel como canciller -15.000 euros- y unas prácticas de un mes con el Gobierno federal.
Coincidiendo con el año electoral en Alemania, donde en septiembre se celebran elecciones legislativas, la cadena ZDF buscaba "el mejor talento joven" de la política alemana.
Residente en la localidad de Brandeburgo, cerca de Berlín, e hijo de un matrimonio de médicos, Jacob Schrot reconoce que la política es una pasión, que le ha convertido en un miembro activo de las juventudes cristianodemócratas, a las que se afilió no sin antes estudiar minuciosamente los programas de todos los partidos alemanes.