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El agua pone de moda las Tablas de Daimiel

La mayoría de los establecimientos hoteleros del entorno del espacio natural han colgado el cartel de completo durante el periodo vacacional de Semana Santa.telecinco.es
La completa inundación que registra el parque nacional, no contemplada desde hace décadas, y la recuperación progresiva de la avifauna se han convertido en los principales atractivos que hacen que miles de personas hayan decidido visitar esta zona húmeda, enclavada en el corazón de La Mancha.
El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel se encuentra completamente lleno de agua, con más de 1.700 hectáreas inundadas, registrando valores históricos máximos de inundación, que han favorecido ya que numerosas especies de aves vuelvan a colonizar este territorio.
Estratégicamente situadas en las rutas migradoras de un buen número de aves, las Tablas de Daimiel han sido una importante área de reposo e invernada que las llevaron a estar incluidas en el Programa MaB (Hombre y Biosfera) al declarar a la Mancha Húmeda como Reserva de la Biosfera, y a ser reconocidas como Humedal de Importancia Internacional por el convenio Ramsar.
La importancia del parque, desde el punto de vista de la conservación de la biodiversidad es tan significativa, que ya ha comenzado a notarse la progresiva recuperación de algunas poblaciones de aves como, por ejemplo, la del pato colorado (netta rufina), según explican los guías que acompañan a quienes recorren el parque.
El turismo de naturaleza ha acudido al reclamo que supone volver a ver el Parque Nacional con agua , y los amantes de las aves y la fotografía de naturaleza tampoco dejan pasar la oportunidad de poder encontrarse con algunas especies de pájaros que se pueden ver únicamente en determinados humedales españoles.
Este es el caso del carricerín real (Acrocephalus melanopogon) un paseriforme palustre, de pequeño tamaño, que concentra la mayor parte de sus poblaciones en las lagunas litorales mediterráneas y que también se puede ver en Las Tablas de Daimiel. Ornitólogos como Jesús Ruiz y Javier Martín comentaban que habían llegado al parque nacional para ver especies que en otros lugares eran difíciles de observar, como es el caso del carricerín real.
Ambos recordaban que antes venían con asiduidad a las Tablas de Daimiel, sin embargo, dejaron de hacerlo cuando se secaron y, ahora se mostraban sorprendidos de volver a verlas llenas. Como estos ornitólogos, se sorprenden de verlas colmadas de agua los miles de turistas que ya han pasado por Las Tablas de Daimiel, cuyo número va creciendo progresivamente, según reconocían los propios trabajadores del parque. CGS