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125 años de besos rojos

Se sabe que Cleopatra utilizaba un pintalabios hecho con una base de hormigas y escarabajos carmín triturados. Más tarde se les añadió brillo usando una sustancia extraída de las escamas de algunos peces. 

 En el siglo XVI, Elizabeth I puso de moda los rostros pálidos y los labios intensamente rojos. Por entonces, se comenzó a pasar de los insectos a la cera de abejas y los pigmentos de las plantas como material básico para los pintalabios.

La industria del cine masificó el uso de este cosmético. Así como se pintaban las actrices se pintaba el resto. Labios como los de Elizabeth Taylor o Marilyn Monroe se convirtieron en un mito para las mujeres y un deseo para los hombres.

El bolígrafo del amor

A España llegó más tarde, pero llegó. "Había mucha pobreza, pero siempre se pintaban los labios. Cuando sus hombres se iban a la guerra les mandaban la foto con la barra de labios", cuenta Yolanda López, Directora de Maquillaje de la Pasarela Cibeles.

Hoy en día tienen el lápiz de labios ya no sirve solo para aportar color. Resisten al desenfreno, nos protegen del sol y son alternativa incluso para quienes temen soluciones drásticas. El invento que la actriz Sara Bernhardt bautizó como el "bolígrafo del amor" cumple hoy 125 años y le espera una larga vida por delante. MLS