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La última moda en aumento de pecho, las inyecciones, pueden suponer un problema de salud pública, según expertos

La última moda en aumento de pecho proveniente de Estados Unidos, las inyecciones, pueden suponer un problema de salud pública si van acompañados de falta de información y las llevan a cabo personas con escasa ética profesional, según ha advertido el cirujano plástico y estético y director de la clínica que lleva su nombre, Mosiés Martín Anaya.
Es el caso del método llamado 'Instabreast', popularizado con el nombre de 'efecto cenicienta', que consiste en la infiltración de suero fisiológico en las mamas. Sobre esta solución, que se absorbe en un periodo de entre ocho y venticuatro horas, ya ha advertido también la Asociación Española de Cirugía Estética Plástica (AECEP).
Mientras que el 'Instabreast' está pendiente de aprobación por la Agencia Americana del Medicamento, el ácido hialurónico, ingrediente estrella de los cócteles de belleza, ha sido prohibido por su homóloga española para su empleo como inyectable en el pecho. El motivo de ello es que "su infiltración en la glándula mamaria puede desvirtuar los análisis de detección del cáncer de mama", explican los expertos.
El doctor Martín Anaya ha recordado que "el ácido hialurónico no es la panacea para todo, como tampoco lo era el bótox en los noventa. Y menos en este caso, ya que paraliza la musculatura y, por tanto, considerarlo si quiera para aumentar la talla es un disparate".
El doctor Martín Anaya ha explicado que "estos métodos están en auge porque son rápidos, eficaces y más asequibles a distintos presupuestos, pero que sólo el aumento tradicional mediante prótesis tiene una duración permanente y resulta absolutamente inocua". El miedo de algunos pacientes a pasar por el quirófano es otra de las causas que provoca la búsqueda de métodos alternativos a la cirugía.
PROCEDIMIENTOS SIN COMPLICACIONES
En cuanto a procedimientos que no presentan complicaciones, los expertos recomiendan la grasa autóloga y el plasma rico en plaquetas. En el primer caso, como ha explicado el doctor Martín Anaya, "se trata de grasa excedente de partes del cuerpo del propio paciente que se infiltra en la zona. Una vez se descartó que pudiese desvirtuar los diagnósticos oncológicos, su único problema es la reabsorción de la grasa ya que depende de cada caso que haya que reinyectar pasa determinado número de meses. Tampoco nos encontramos ante un procedimiento útil para grandes aumentos de talla".
El segundo método, el del plasma rico en plaquetas, "es una solución derivada de la centrifugación de la propia sangre del paciente, enriquecida con plaquetas, que se puede emplear pero solo para rellenar arrugas del escote, no para aumentar el pecho", ha advertido el doctor.
La cirugía de aumento de pecho lidera las intervenciones de carácter estético realizadas en todo el mundo. Según los expertos, 1,7 millones de personas se someten a este tipo de intervención a nivel global, siendo España el quinto país de la lista a la hora de practicarlas.