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Dos bandos enfrentados y una sola herida

Se cumplen 70 años del fin de la Guerra Civil. En épocas de recuperación de la Memoria Histórica y debates sobre las "dos Españas", los protagonistas de aquellos días, los que batallaron en el frente, apaciguan con su testimonio enfrentamientos más radicales. Ambos parecen percibir esa división, a menudo enconada, como las balas que escucharon silbar muy cerca en días que ya tenían enterrados.
Etrevistamos a Carlos Sala, excombatiente nacional que tuvo que pasar por el bando republicano antes de llegar a combatir con los suyos, los nacionales.
A día de hoy sigue consultando y leyendo libros sobre las claves de la Guerra. Le interesan como parte de la historia. Nunca para reabrir heridas, si acaso quizá, para entenderlas. Confiesa haber pasado buenos ratos con excombatientes republicanos y eso reconociendo que en este país sigue habiendo dos ideologías bien definididas, aunque nunca tendrían que haberse defendido con las armas.
Lo mismo piensa Feliciano Martínez. Está un poco sordo, por los silbidos de las balas y los cañonazos. Se ha animado a volver con nosotros al lugar donde combatió durante un año. En Morata de Tajuña luchó con los republicanos por la Batalla del Jarama. Recuerda escenas trágicas que vivió allí. Al mirar el paisaje de olivos que le rodea, le vienen a la mente los cadáveres que alguna vez vio bajo su sombra.
Como Carlos, opina que aquella guerra fue una locura que mató a muchos de indefensión. Llegó al frente con 18 años y mucho miedo; sin valor para utilizar el arma. También Carlos, él asegura haber disparado muchas veces al aire. Situaciones duras en que les puso la vida y que ellos quieren enterrar ya con sus recuerdos.