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El consumo de leche de vaca fresca reduce el riesgo de asma en niños

Un estudio elaborado por la Universidad Ludwig Maximilians de Munich (Alemania) ha verificado que los niños que consumen leche de vaca fresca en lugar de industrial tienen menor probabilidad de desarrollar asma y alergias que aquellos que consumen leche procesada.
El efecto protector al asma es atribuible al hecho de que la leche fresca contiene más omega 3 que la leche procesada. No obstante, los mismos autores del estudio se abstienen a recomendar el consumo de leche fresca, ya que esto puede contener microorganismos patógenos.
La investigación se realizó sobre más de mil niños, de edad hasta seis años que viven en áreas rurales. Los factores estudiados han sido su alimentación y enfermedades. El estudio ha revelado que la proporción de niños que ha desarrollado asma en ese rango de edad es inferior a aquellos que han consumido regularmente leche fresca.
Tabea Brick, miembro del equipo de investigadores, argumenta que es posible que este efecto pueda ser explicado por el alto contenido de grasas y niveles superiores de omega 3 encontrados en la leche fresca de granja. Esta sustancia es esencial para la salud pero no puede ser sintetizada en el cuerpo humano y, por lo tanto, debe ser obtenida de fuentes dietéticas. El omega 3 contiene efectos fisiológicos positivos. "Por ejemplo, sus componentes sirven como precursores para la síntesis de sustancias antiinflamatorias" indica Tabea Brick.
Las conclusiones del estudio pueden encontrarse en el 'Journal of Allergy and Clinical Immunology'.