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Si una cicatriz se convierte en un problema estético podemos mejorarla con diversos tratamientos

Tras una cirugía, y aunque los resultados clínicos son los que deben primar, muchas personas consideran que la cicatriz que les ha quedado es un problema estético, pero "hay que saber que en muchos casos podremos realizar una intervención para mejorarla", han explicado los expertos de Cirugía Plástica y Reparadora del Hospital Vithas Nuestra Señora de América.
"Hay que distinguir entre cicatrices patológicas, que son los queloides y algunas cicatrices hipertróficas, o si simplemente es una cicatriz fea, las cuales siempre tenemos la opción de rehacerla y empezar el tratamiento de la cicatriz inmediatamente después", afirman. "En el caso de queloides, que son las cicatrices muy grandes, que producen picores y que en definitivamente han tenido mala cicatrización, recomendamos inyecciones de corticoides y presoterapia", han añadido.
El resultado de la cicatriz, ya sea consecuencia de una herida quirúrgica o de cualquier otra categoría, depende de diversos factores, sobre todo de la capacidad de cicatrización de cada paciente, pero también de su tipo de piel o de las características de la propia cicatriz, como la dirección de la misma, que harán que sea más o menos evidente. Igualmente, un buen cirujano es importante, ya que puede elegir el lugar de dicha cicatriz o como realizarla en algunos casos.
La doctora Teresa Távora ha explicado que "según los casos, el cirujano puede elegir dónde colocar la cicatriz, porque sabemos disimularla si la metemos acorde con las líneas de expresión, o, por ejemplo, en una mama alrededor del pezón". En cirugía plástica hay técnicas como la zetaplastia en la que se realiza la cicatriz en quebrado para facilitar un cierto disimulo. "No es lo mismo una cicatriz que va en contra de las líneas de expresión que intentar disimularla de entre las mismas, por ejemplo con un dentado", ha añadido Távora.
La experta ha recordado que "no solo es importante la técnica con la que se realiza la cirugía, sino también los cuidados posteriores que se hacen de la zona". Por ello, Távores destaca que "es clave la hidratación y la ausencia de sol, porque pese a lo que se cree el sol nunca puede dar en la cicatriz. Además, recomendamos la presoterapia, porque la presión sobre la cicatriz evita mucho disgustos".