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Alberto Olmos se pasa al cuento con 'Guardar las formas': "Desprecio al género y a los cuentistas"

El escritor Alberto Olmos se pasa al cuento con 'Guardar las formas' (Random House), una colección de relatos que supone su primera incursión en el género tras la publicación de siete novelas y que el autor considera "un reto", ya que no siente simpatía por esta escritura.
"Venía de escribir 'Alabanza', que era una novela larga y no me apetecía intentar afrontar otra escritura así, y me acordé que desprecio al cuento y a los cuentistas, así que me propuse este reto. Desde luego que hay muchos autores de cuento que admiro, pero como género considero que se refugia mucha gente muy mediocre", ha ironizado en una entrevista con Europa Press el autor.
Para Olmos, la idea de situar un peldaño por encima a la novela está relacionada con el proceso de escritura y una idea: "cuanto menos talento tiene un escritor, más pequeño es el lugar en el que se cobija". "Cuando uno escribe una novela, hay que sentarse muchas horas a escribir. No se puede ser novelista en un fin de semana, algo que sí ocurre con los cuentistas y poetas", ha añadido.
El reto de 'Guardar las formas' se encuentra en la apuesta por la "experimentación", algo que el escritor echa "de menos" en los cuentistas contemporáneos. "Mi primera idea fue la de probar con fotos, cuentos ilegibles, al estilo de Perec solo con la letra 'e'...pero luego me centré y no salió tan radical", ha señalado con humor.
La falta de unidad global en torno a los relatos ha sido otra de las empresas que Olmos ha tratado de derribar. "Hay cierta línea estética que parece demandar que todos los cuentos tengan el mismo tono, pero cuando salen novelas de Fernández Mallo o Menéndez-Salmón, por ejemplo, y tienen cuatro o cinco partes que no tienen nada que ver, nadie cuestiona nada", ha lamentado.
En cualquier caso, el autor de 'Trenes hacia Tokio' ha reconocido que durante la escritura de esta obra se llegó a plantear "si no estaba saliendo una especie de catálogo 'progre' de personajes a lo 'Caótica Ana' de Medem: el libro tiene hasta su punto social".
Por las páginas de 'Guardar las formas' desfilan una inmigrante que vive pendiente de los mensajes del móvil, una persona que se muere de cáncer o un jubilado que nunca ha conseguido publicar sus libros. "Aunque uno quiera hacer cuentos dispares, luego ves que todos son asfixiantes, con gente siempre sola en su habitación", ha añadido.
Si bien el título de esta obra podría asociarse a una alusión al buen comportamiento en sociedad, Olmos ha matizado que apunta "más bien a guardar las formas estéticas". De todas maneras, el escritor llegó a barajar otro título, 'Y todos cuantos vagan', tomado de San Juan de la Cruz y que hace referencia a la soledad de sus personajes, aunque lo descartó.
SIN GENERACIÓN KRONEN
Preguntado sobre la actual situación de la literatura en España, Olmos ha señalado la falta de una obra para la generación de los 80 y posteriores que "tenga un mínimo de halo", algo que podría ser comparable a la novela de 'Generación Kronen' de Mañas que marcó a muchos jóvenes.
"Creo que se trata de una generación desdibujada y perdida, faltan pilares reconocibles. Creo que para que haya lectores de una edad determinada tiene que haber libros que vayan también sobre su edad", ha aseverado. Olmos --que este año ejerce de editor también en Caballo de Troya-- ha señalado a la novela 'Cocaína' de Daniel Jiménez (premio Dos Passos) como una posible candidata, recordando que de no haber ganado ese galardón habría salido en el sello que edita.
NOVELAR A PODEMOS
Respecto a un posible regreso a la novela, ha resaltado que aún no tiene prisa, y más teniendo en cuenta su reciente paternidad. "Todo lo demás me importa poco, la verdad. Como todo autor ambicioso romántico que ha leído a Faulkner, hay una especie de ambición absoluta en la escritura, pero siendo padre me parece ahora una pelea menor", ha indicado.
No obstante, ha adelantado entre bromas que uno de sus objetivos podría ser el de escribir una novela sobre Podemos. "Me fascina que haya esa cercanía con gente que ahora son cargos públicos --yo mismo tengo una amiga en el Congreso-- y la idea no es inocente. Habrá que dejar pasar un tiempo...", ha concluido.