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Alfonso Díez sobre la Duquesa de Alba: "Le he gustado desde hace mil años, y la gusto"

El marido de la Duquesa de Alba, Alfonso Díaz Carabantes, concedió ayer, un día antes del Domingo de Ramos, a LOC la que ha sido su primera entrevista en su entorno, en su Palacio de Dueñas. Lo cierto es que él no es mucho de prensa y ha recibido a muy pocos periodistas, aún menos en el lugar en el que se convirtió en duque. "Soy muy poco de hablar, esto es algo espontáneo, y si digo cuatro cosas, quiero que sean exactas", declaraba. El duque quiso hacer balance con este diario de los dos años y medio que lleva casado con la Duquesa, y demostrando haber dejado muy atrás las numerosas críticas aceradas por su relación con una Grande de España. "Fueron momentos durísimos, aunque no me arrepiento de nada".
Si bien es cierto, que aunque ya se ha olvidado de todas esas opiniones, asegura que aún sigue sorprendiéndose con determinadas informaciones que hacen referencia a su matrimonio con Cayetana."¡A estas alturas decir que he puesto duchas con chorritos por todo Dueñas! O que le compró a Cayetana caramelos y pulseritas de colores. Como si estuviéramos en una película del Oeste, cuando iba James Stewart y le regalaba un espejito a los indios... Decir eso no es de recibo. O que yo la he forzado a salir o a entrar... ¡A Cayetana no la puedes forzar! Es ella misma".
Y es que según su marido, Cayetana siempre ha tomado sus propias decisiones con firmeza, tanto es así, que ayer confesó que desde que le conoció, decidió pasar con el todo un futuro. "Yo la gusto. Le he gustado desde hace mil años, y la gusto", declaraba. Además quiso hacernos saber que para él, ella es lo primero, en definitiva, toda una historia de amor verdadero y recíproco. Prueba de ello, son las numerosas situaciones complicadas que la vida les ha puesto por delante y en las que siempre se han mantenido unidos, ante la adversidad.
Precisamente, justo hace un año, tuvieron que suspender su viaje a San Giusseppe, en Nápoles, porque la Duquesa se rompió, desgraciadamente, la cabeza del fémur mientras paseaba por Roma. Pero, si hay algo por lo que destaca Cayetana es por su fuerza y prueba de ello las declaraciones de Alfonso. "No me lo quería creer... Aguantó toda la noche sólo con un gelocatil. Cuando puso el pie en el suelo, no te puedes imaginar el grito que dio. Menos mal que el doctor que la atendió no era ningún cantamañanas, y dijo que había que ingresarla, y nos recomendó la clínica Mater Dei del Vaticano. Era domingo, hablé con su hijo, con Carlos, y tomamos la determinación de que la operaran esa misma tarde... Me puedo venir abajo con una tontería, pero cuando hay que tomar una decisión, tiro para delante", momentos como este, en los que el duque ha demostrado estar al pie del cañón con Cayetana.
Y eso mismo fue lo que hizo en el año 2009, cuando la Duquesa de Alba tuvo que ser intervenida quirúrgicamente de una hidrocefalia con isquemia cerebral. "Creo que debo tener como un GPS, que me está haciendo hacer unas cosas, porque yo nunca he tenido paciencia. Nunca. Siempre he sido para todo un fuguillas. Me he ido de todo. Y aquí estoy a lo que ahí que estar: ella. Empieza con ella y termina con ella", confesiones que muestran el potente amor que siente por su mujer.
Recordando estos momentos, y aunque la Duquesa destaca por su valentía y sentido del humor como ya hemos dicho antes, precisamente estas últimas semanas han sido muy intensas. Cayetana no ha pasado muy buenos días a causa de la complicación de un virus estomacal que ha padecido, pero según su marido, y como ya hemos podido comprobar, ella se hace con todo. "No somos niños. Gracias a que es una mujer que tiene una fortaleza tremenda, y sale de todo... Espero que nos haga buen tiempo. Tenemos ganas de Semana Santa".
Aunque Cayetana no está pasando precisamente por su mejor etapa, recordemos que el pasado 28 de marzo cumplía 88 años y no pudo celebrarlo como a ella realmente le hubiese gustado por problemas de salud, su marido confiesa que, afortunadamente, ya está más recuperada. El, por su lado, se ha mostrado muy agradecido e ilusionado. "Tengo una ilusión tremenda por todo. Y no es esto -señala el Palacio de Dueñas- lo que me llama la atención. Porque todo esto es ella. Y ahora sé que vivir en un palacio es vivir en 250 metros".