Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Alien, 30 años de gritos en el espacio

"En el espacio nadie puede oír tus gritos". Ese fue el perfecto eslogan publicitario de 'Alien', un clásico de ciencia ficción del que este lunes se cumplen 30 años de su estreno. El filme no sólo despertó nuevos miedos a un monstruo extraterrestre sino que además sirvió para lanzar la carrera de su director, Ridley Scott y la de la protagonista, Sigourney Weaver.
De vuelta a la Tierra tras una misión comercial, la tripulación debe variar su trayectoria cuando 'Madre', el ordenador central, intercepta una extraña transmisión, lo que obliga por contrato a investigar su procedencia, según el guión de Dan O'Bannon.
 Así llegan a un planetoide desconocido y descubren que la señal procede del interior de una nave extraterrestre. Una expedición decide adentrarse en ella y se topa con un habitáculo repleto de huevos, uno de los cuales libera una criatura que se adhiere a la cara de uno de los astronautas que queda inconsciente y es llevado de vuelta la nave.
Ahí empieza el verdadero pánico. Primero, al descubrir que la sangre de la criatura es un potente ácido que destruye todo lo que encuentra en su camino.
Después, con una de las escenas más impactantes de la historia del cine, cuando el 'alien' revienta el pecho de su 'huésped' y escapa.
Ganador del Oscar por sus efectos visuales, el filme generó tres secuelas a cargo de tres autores con sello propio: James Cameron en 'Aliens' (1986) -de los pocos casos que se citan al desdeñar aquello de 'segundas partes nunca fueron buenas'-, David Fincher en 'Alien 3' (1992) y Jean-Pierre Jeunet en 'Alien Resurrection' (1997).
Scott, que previamente había rodado 'The Duellists' (1977), firmó justo después el hito de la ciencia ficción 'Blade Runner' (1982) y más tarde se encargó de títulos tan comerciales como 'Thelma & Louise' (1991), 'Gladiator' (2000) o 'Hannibal' (2001).
El director británico, con su apuesta minimalista, obró el milagro. Los 11 millones de presupuesto con los que contó obligaron a que el alienígena que da nombre a la saga apenas se viera en todo su esplendor, un recurso que ya usó Steven Spielberg cuatro años antes en 'Tiburón'.
Pero a cambio, Scott creó un ambiente claustrofóbico y opresivo, apoyado en la banda sonora de Jerry Goldsmith y con el simple empleo de luces y sombras, dentro de la nave espacial Nostromo, por cuyos pasillos se agolpan ecos de las obras de Joseph Conrad y de los cuentos fantasmagóricos de H.P. Lovecraft.
Ripley logra deshacerse de aquella agresiva criatura, expulsada al espacio exterior, y comienza su regreso a la Tierra, pero como comprobaría años después, su batalla contra los "aliens" acababa de comenzar y en las películas siguientes hizo frente a un ejército de esos depredadores ('Alien'), llegó a suicidarse ('Alien 3'), e incluso fue clonada ('Alien Resurrection').
A pesar de todo eso, 30 años después Weaver aún se plantea retomar el personaje que le dio la fama. "Siento que la saga aún no ha acabado para mí", declaró hace unos meses que "Ripley está viva y a salvo, espero que no acabe perdida en el espacio para siempre".ZA