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Borja Thyssen no quiere ni oír hablar de su madre, Carmen Cervera

Borja Thyssen y su esposa Blanca Cuesta están encantados con su vida social. Entran, salen, disfrutan y mientras la baronesa se da de cabezazos porque la relación con su hijo no mejora. A pesar de las lamentaciones de Carmen Cervera por recuperar el amor perdido de su primogénito, Borja hace oídos sordos disfrutando de la capital.