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La fotografía de Cartier-Bresson y Brassaï cristaliza en la ópera 'La Bohème' en el Liceu

Es un espectáculo cinematográfico y realista de Jonathan Miller ambientado en el París de 1930
El París de los años 1930, de la mano de la fotografía de Henri Cartier-Bresson y Brassaï, cristaliza en la producción de Jonathan Miller 'La Bohème', con música de Giacomo Puccini, y un aspecto realista y muy cinematográfico.
En rueda de prensa este viernes, la directora de reposición de la ópera, Natascha Metherell, ha explicado que esta producción se estrenó en Inglaterra en 2009 con la intención ya entonces de "ser una instantánea" del París de la época, algo para lo que se ha valido de las instantáneas de Cartier-Bresson y Brassaï.
Este viaje de época se realiza sobre el escenario "100% a través del vestuario", donde cada uno de los personajes bohemios son salidos de las fotografías originales de Brassaï y Cartier-Bresson, desenvolviéndose en unos decorados muy detallados.
Con estreno a partir del 18 de junio y hasta el 8 de julio, en la ópera --donde jóvenes que quieren ser artistas viven juntos en situación precaria-- aparecen "personajes muy reales, con cosas no muy bonitas y un final trágico", ha dicho.
MÁS REALISTA QUE 'BENVENUTO CELLINI'
Si la reciente 'Benvenuto Cellini', dirigida escénicamente por el mismo Miller en el Liceu, era también espectacular y con momentos de explosión, esta producción es más contenida y realista, con momentos de dulzura, plenitud y dureza vital: "Es una producción muy bonita", ha dicho Metherell.
"Miller quería que fuera como una especie de película musical, un zoom a los personajes para ver aquel París", ha explicado la directora de reposición, que ha concretado que la propuesta se centra en la vida de uno de los seis bohemios, aunque transcurre entre los amores y desamores del grupo.
Sobre la puesta en escena del final trágico de la ópera, Metherell ha explicado que Miller antes de ser director teatral era médico y "tenía una visión bastante clara de la muerte", de modo que enseguida se dio cuenta de la importancia de mostrar la energía que se invierte a la hora de morir y la importancia de controlar la respiración.
A este respecto, la soprano italiana Eleonora Buratto, en el papel debutante de Mimì, ha explicado que es muy difícil hacer de muerto y que teme que, durante los diez minutos en los que permanece en escena sin vida, intenta respirar poco a poco para no arruinar la escena: "Soñaba con el papel desde que era pequeña", ha añadido.
UNA ÓPERA DE "EMOCIÓN Y SENTIMIENTOS"
El director musical, Marc Piollet, ha explicado que la grandeza de esta ópera, con libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, son sus proporciones, ya que permiten expresar "la máxima emoción y sentimientos", con un papel determinante del coro.
Para él, aunque Puccini fue muy preciso al escribir esta pieza, la composición permite a los artistas "una gran cantidad de libertad" para interpretarlas con su voz y personalidad, a la vez que trata de temas cotidianos.
"Se intenta que cada artista lo pueda hacer suyo, pero a la vez dar libertad para expresarse", ha añadido Piollet, que dirige a dos repartos muy distintos ayudándoles a desarrollar sus papeles y a sentirse libres con la música.