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Gaspar Hernández se pregunta "Si las palabras duelen, ¿por qué no pueden curar también?"

El periodista Gaspar Hernández se gana la vida con su voz, un instrumento inconfundible, que cuida y del que se sirve para pronunciar palabras que informan y acompañan, y que ahora, desde hace dos temporadas, convierte en herramientas para conseguir un mayor bienestar emocional en sus oyentes.
Hernández, además, acaba de ver publicada su novela "El silenci" (Destino), con la que obtuvo el pasado mes de enero el premio Josep Pla, y con la que reivindica las denominadas terapias naturales y el poder de la palabra.
En una entrevista con EFE, el autor de la comarca gerundense de la Garrotxa reflexiona sobre todo ello y asevera que "si una palabra dicha de una determinada manera nos puede hacer daño e incluso nos puede enfermar, ¿por qué no pueden también las palabras curar?".
En "El silenci", que El Aleph publicará en castellano en marzo en una versión del propio Hernández, el escritor muestra a un hombre, que podría ser su "alter ego", junto a una cama, hablando durante toda una noche a una joven japonesa, Umiko, enferma de cáncer y que imparte clases de meditación en la isla de Formentera.
El escritor mantiene que la palabra y el silencio son la cara y la cruz de una misma moneda y en esta narración la protagonista es una persona que está convencida de que las palabras curan. "De hecho -recuerda Hernández- hay ahora científicos que investigan el efecto de la palabra sobre nuestro cuerpo e incluso hay quien asevera que modifican la estructura molecular del agua, y nosotros somos agua".
También se trata en el libro sobre las denominadas "remisiones espontáneas", es decir, de la posibilidad de que una enfermedad teóricamente incurable acabe remitiendo y que la persona que la sufre sane.
Gaspar Hernández es de los que piensa que no se deben generar "falsas esperanzas" con esta cuestión pero, como periodista, dice que sí es partidario de que "se investiguen las curaciones contra pronóstico".
A su juicio, si la ciencia ahondara en ellas quizás "acabaríamos sabiendo cómo el propio cuerpo se sana a sí mismo".
Preguntado sobre si con este tipo de declaraciones no teme caer al lado de las llamadas paraciencias, el periodista se defiende aseverando que él es partidario de sacar lo mejor de cada tradición médica y, a la vez, precisa: "En 'El Silenci' no hago ensayo, sino que es una obra de ficción, con su propia verdad".
Sin embargo, no olvida que la psiconeuroinmunoendocrinología investiga desde hace años el efecto que tienen sobre el sistema inmunológico de las personas los pensamientos y las emociones.