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Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real: "Un teatro no puede tener miedo a los escándalos"

Joan Matabosch vive un año meteórico. Tras aceptar el pasado mes de septiembre el cargo de director artístico del Teatro Real, trabaja a caballo entre el coliseo madrileño y el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, que en los próximos meses deberá encontrar un nombre que sustituya a Matabosch en la dirección artística del centro.
A pesar del ruido mediático que provocó la salida de Gerard Mortier, fallecido el pasado mes de marzo, y la elección de un sustituto, Matabosch se resistió a convertir esta transición en un drama de dimensiones operísticas y trató de conseguir un cambio "suave a todos los niveles", según ha indicado el director durante una entrevista concedida a Europa Press.
Al final, el proceso fue "tranquilo, civilizado y suave", a pesar de "las pasiones descontroladas y sacadas de quicio de la ópera", un entorno en el que estas transiciones suelen ser muy "tormentosas y problemáticas, llenas de drama en el sentido más grotesco de la palabra". "Eso no va conmigo", sentencia.
Poco amigo de los escándalos mediáticos, el director artístico del Teatro Real cree que un teatro no ha de dedicarse a crear alboroto para conseguir "notoriedad", algo que considera una "frivolidad".
No obstante, considera que "un teatro no debe tener miedo a los escándalos", porque es "evidente" que es algo que va a pasar y es consciente de que en ópera se organizan en torno a una variable: "Si una obra se presenta según la iconografía que siempre se ha usado o si se ha alterado". "Es evidente que para que pueda ser expresiva hoy en día ha de introducir cambios", subraya.
"AMPLIAR LA SENSIBILIDAD"
Matabosch tuvo claro desde el principio cuál iba a ser su premisa durante los cinco años que durará su contrato con el Teatro Real: "Continuidad". Sin embargo, basta profundizar un poco más en sus intenciones para observar los matices de esta afirmación.
Como él mismo dice, esto no significa que los proyectos vayan a ser los mismos, pero tampoco será un posicionamiento contrario y opuesto a lo que se había hecho hasta ahora. El matiz entonces es la labor pedagógica que pretende llevar a cabo, aunque él prefiere usar otra expresión: "Ampliar la sensibilidad del público".
A su juicio, España tiene unos "vacíos culturales enormes". "Hay repertorios, compositores y obras que no han llegado nunca y esto es imperdonable. La renovación del repertorio es algo básico", ha manifestado Matabosch.
Muchas obras del siglo XX, como es el caso de 'Muerte en Venecia', la obra de Thomas Mann con música de Benjamin Britten que se representará en el coliseo madrileño en diciembre, no pasaron por España o lo hicieron de manera "furtiva", por lo que no fueron "asimiladas" por el público.
"Si no te ocupas de que la gente se familiarice, tenga claro y haga propia la estética de Britten, ¿cómo vas a dar un paso más? Es una operación de puro exhibicionismo. Si te saltas 30 años del mundo de la música la gente no lo va a comprender, y a mí me gustaría ir más rápido, pero hay que ser consciente del plan y mirar atrás para ver si alguien te sigue", argumenta.
Insistir en la ópera como un arte "interrogante" y "no complaciente" es otro de sus empeños, al que se suma potenciar el teatro como un "centro de producción importante" y continuar con la mejora del coro y la orquesta del coliseo, "dos pilares" de la institución que están "en muy buen momento" y que han de seguir creciendo.
LICEU, "DEBERES HECHOS"
Hace unos días, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona anunció la selección de seis candidatos de entre los 46 aspirantes que se han presentado para optar a la dirección artística del teatro lírico, que espera anunciar al escogido a finales de abril, aunque el nombramiento podría retrasarse algunas semanas.
Matabosch ha destacado que este proceso tiene que estar resuelto "lo antes posible" porque la persona seleccionada deberá incorporarse en el mes de septiembre. Sin embargo, niega que el tiempo que se tarda en buscar un sustituto suponga grandes problemas para el Liceu, ya que tiene las próximas temporadas "muy hechas". "Me fui del Liceu con los deberes muy hechos, aunque eso no significa que no haya que tomar decisiones para ajustar cosas", recalca.
Preguntado por la situación política en Cataluña, Matabosch cree que el problema es "consecuencia de una muy inadecuada gestión política en determinado tema durante una serie de años". "Si puede tener consecuencias en ámbito cultural, ya lo veremos", indica.
"Lo que está pasando me sabe muy mal, no estamos como para organizar fronteras sino para diluir las que quedan. Pero quien no se ha visto venir lo que esta pasando desde una buena colección de años no se dedica a político", recalca.