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Jorge Roelas hace en "...esto a qué venía" un "moñólogo" dulce y juguetón

El Club de la Comedia está muy bien pero para los americanos. Lo dice Jorge Roelas con la autoridad de quien lleva casi 30 años "haciendo horas de taburete" en todos los escenarios imaginables, por eso ha querido escribir e interpretar "...esto a qué venía", un "juguete" interpretativo, dulce y divertido, que él llama "moñólogo". EFEtelecinco.es
El Club de la Comedia está muy bien pero para los americanos. Lo dice Jorge Roelas con la autoridad de quien lleva casi 30 años "haciendo horas de taburete" en todos los escenarios imaginables, por eso ha querido escribir e interpretar "...esto a qué venía", un "juguete" interpretativo, dulce y divertido, que él llama "moñólogo".
Roelas estrena mañana esta "obra de un solo personaje" en el Teatro del Arenal, y no está nada inquieto sino "emocionado": "si te empeñas en poner a tu estado de ánimo el calificativo de 'nervioso' lo estarás pero yo quiero ponerle el de emocionado porque necesito ese sentimiento para vivir", revela en una entrevista con Efe.
El popular "Marcial" de "Médico de Familia" lleva escribiendo e interpretando "espectáculos unipersonales" desde 1986, cuando se le ocurrió "Produsto de España", que hacía junto a su hermano.
Luego vino "Regresiones", en la época en la que llenaban "los cafés y bares" Las Virtudes, Pedro Reyes o Faemino y Cansado.
"Ese es el monólogo español, no el del Club de la Comedia, que es americano. Lo que nosotros hacíamos es lo español y se nota por cómo conectas con el público pero tuve que dejar de hacerlo porque me salía mucho trabajo en televisión y teatro".
Ahora no es que no le salga, sino que ha conseguido encajar, entre proyecto y proyecto, su deseo de recuperar el "mundo interior" que exhibió hace 20 años -"y que sigue de plena actualidad ahora, ¡eh!", advierte- con un formato más teatral.
"...esto a qué viene", que dirige Quino Falero -"el eterno ayudante de Tamzin Townsend"- son las meditaciones de una persona que vaga, sin pretender llegar a nada, por lo que ha sido su vida, "y eso es muy difícil defenderlo en un cabaret, con formato de humor a primera risa, de ahí este espectáculo teatral, que sí permite reflejar toda la ternura, la locura, el humor y el amor".
"He tenido la suerte de que el joven Falero, un hombre que va a dar mucho que hablar, me ha dicho que sí y que podía estar conmigo ahora. La verdad, es que las cosas pasan cuando tienen que pasar y no hay forma de evitarlo", bromea.
Su personaje, que se desdobla en muchos para darse la réplica, paseará desde el ensimismamiento por su vida desde que era "un espermilla" a su situación actual de soledad y depresión, pasando por el amor, el trabajo e incluso la "mili". Es -resume- un "moñólogo", es decir, "un moña que habla solo".
Está seguro de que el público entenderá su "moñólogo" porque son cosas "que salen del corazón, y a todo el mundo le ha pasado algo parecido en algún momento", de ahí que especule jocoso que aunque dura algo más de una hora, "con las risas y los aplausos lo mismo nos ponemos en 2 horas y 20, como si fuéramos Plácido Domingo".
El día 20 tendrá que hacer un paréntesis en las funciones porque tendrá lugar la última representación de "El burlador de Sevilla", una obra que estrenó en junio del año pasado en el Festival de Nápoles, dirigida por Emilio Hernández, junto a Fran Perea, Marina San José y Lluvia Rojo, entre otros.
En verano tendrá además que empezar a preparar "Glorious", un espectáculo de Yllana en el que actuará a partir de septiembre junto a Llum Barrera y Alejandra Jiménez, y acaba de terminar el rodaje de un corto, en el que ha contado con sus compañeros de "El burlador de Sevilla" y Aitor Luna, Pablo Rivero, Mario Casas e Iván Sánchez.
Confiesa que está "muy contento" con su profesión porque, afirma, le da la posibilidad de hacer todo lo que le gusta: interpretar, cantar, escribir, dirigir... "Es que no sé hacer otra cosa", dice como disculpándose.
Concha Barrigós