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Julia Navarro: "No escribo pensando en que lleven mis novelas al cine"

"Israel tiene que aceptar que Palestina tiene que ser un país, y los palestinos tienen que aceptar que Israel ya es un hecho irreversible" Bajo el cielo de San Petersburgo. Así arranca la trama de la quinta novela de Julia Navarro, 'Dispara, Yo Ya Estoy Muerto' (Plaza & Janés / Rosa dels Vents), en la que la escritora narra la historia de dos familias, los Zucker y los Ziad.
"Israel tiene que aceptar que Palestina tiene que ser un país, y los palestinos tienen que aceptar que Israel ya es un hecho irreversible"
Bajo el cielo de San Petersburgo. Así arranca la trama de la quinta novela de Julia Navarro, 'Dispara, Yo Ya Estoy Muerto' (Plaza & Janés / Rosa dels Vents), en la que la escritora narra la historia de dos familias, los Zucker y los Ziad.
Unos son judíos expulsados de Rusia a finales del siglo XIX, y otros son los árabes con los que convivirán en Tierra Santa como si de una misma familia se tratase, obligados por las circunstancias. Un argumento perfectamente cinematográfico, a pesar de que no sea esa la intención de la autora: "No escribo pensando en que lleven mis novelas al cine", recalca Navarro a Europa Press.
La escritora, que ha vendido más de tres millones de copias de sus libros en todo el mundo, recuerda que le compraron los derechos del primero de ellos ('La Hermandad de la Sábana Santa', 2004), pero terminó recomprándolos, "seguramente perdiendo dinero", después de un "ataque de horror" tras un encuentro con el guionista de turno.
Con aquella experiencia ya en el pasado, asegura que si surgiera otra buena oportunidad para llevar alguna de sus historias a la gran pantalla "estaría encantada", al tiempo que puntualiza que si no, le daría "igual".
"No escribo pensando en que lleven mis novelas al cine. Me haría ilusión, pero tampoco muchísima ilusión, porque lo que me hace muchísima ilusión es vender libros. Además, el lenguaje cinematográfico es distinto, exige otro ritmo, y tu novela deja de ser tuya para ser del director. Si hay un proyecto bueno estaría encantada. Si sale, bien", apunta Navarro.
Con futura vida cinematográfica o no, 'Dispara, Yo Ya Estoy Muerto' es una "novela de personajes muy diferentes a los que la vida ha puesto en situaciones insoportables" que ofrece un friso histórico desde finales del siglo XIX hasta 1948, viajando desde la Rusia zarista hasta Jerusalén, pasando por París, Londres, Toledo, Madrid y los campos de concentración nazis.
"No quería escribir sobre el problema político. Ésa es la excusa, el telón de fondo, el decorado para hablar de cómo las circunstancias marcan el destino de la gente muy a pesar del propio ser humano, que es lo que realmente me interesaba", explica la autora, quien admite que pensó en situar la trama en otros lugares como África o los Balcanes. "Me decidí por Oriente Medio porque era una forma muy didáctica de hablar de personas que comparten el mismo espacio vital", matiza.
A este respecto, añade que su idea era escribir una novela sobre cómo todos los seres humanos llegan al mundo "con una especie de pack en el que entran la religión, lugar geográfico, situación económica o contexto histórico", para reflexionar acerca de lo complicado que es "romper esos elementos predeterminados que nos marcan". "Y no es una novela histórica. Es una novela de personajes que, claro, se tienen que mover en un contexto histórico", apostilla.
En cualquier caso, Navarro desarrolló para esta historia un arduo trabajo de documentación histórica, al mismo tiempo que iba creando y perfilando a las decenas de personajes que ahora siente como "reales" y parte de su vida. "Primero pienso la novela entera y voy creando los personajes. Al mismo tiempo voy leyendo sobre ese tiempo histórico para documentarme. Cuando tengo la novela escrita en la cabeza, con todos los personajes perfilados, es cuando me pongo a escribir", explica sobre su método de trabajo.
MUERTE, AMISTAD, INSTINTO DE SUPERVIVENCIA
Gran parte del peso de la trama la sustenta Samuel Zucker, joven judío que abandona Rusia tras perder a toda su familia y pone destino a Palestina. Al llegar a Tierra Santa decide comprar las tierras de los Ziad, familia árabe encabezada por Ahmed. Entre éste y Samuel se creará un fuerte vínculo, una amistad que por encima de las diferencias religiosas y políticas se perpetuará generación tras generación, superando a duras penas todo tipo de adversidades y tragedias a lo largo de las décadas.
Esta intensa y de por sí complicada relación ayuda a la autora a hablar de temas como el instinto de supervivencia, la amistad ("la parte luminosa de la novela, pues los seres humanos son capaces de empatizar si se ponen en la piel del otro", afirma) y la muerte, un tema que le "obsesiona y preocupa" particularmente. "Nacemos solos y morimos solos, aunque estemos rodeados de gente. Ese momento en el que vas a dejar de ser me resulta profundamente angustioso", reconoce.
Navarro hace avanzar la historia logrando la complicada tarea de evitar los juicios morales, algo para lo que optó por "dar voz a todos" los personajes. Más allá de ellos, su opinión personal sobre el conflicto de Oriente Medio es que "Israel tiene que aceptar que Palestina tiene que ser un país, de la misma manera que los palestinos tienen que aceptar que Israel ya es un hecho irreversible".
"En este momento histórico los que están sufriendo más son los palestinos, porque se están llevando la peor parte. Pero ambas partes tienen que hablar y ceder, están condenadas a entenderse, no pueden seguir enfrentándose. Cuando se negocia, ambas partes tienen que perder algo en el camino, y es insoportable el sufrimiento de tantas personas por no encontrar una solución", plantea, para después añadir que "no se pueden empezar los unos y los otros en seguir negándose, porque eso solo provoca más sufrimiento".
Asimismo, subraya que es "insoportable moralmente que Israel haya levantado un muro que les hace también prisioneros, con vecinos que viven en campos de refugiados", pues eso genera "una sociedad enferma". "Los judíos son uno de los pueblos más maltratados de la historia, expulsados de toda Europa, y esa actitud de 'aquí no nos mueve nadie' es consecuencia de todo eso, de decir 'se acabó, ya no nos van a echar de ninguna parte'", señala.
FENÓMENO EDITORIAL
Julia Navarro (Madrid, 1953), escritora y periodista, después de escribir varios libros de actualidad política, publicó su primera novela, 'La Hermandad de la Sábana Santa' (2004), con la que logró un éxito sin precedentes en España, situándose durante meses en los primeros puestos de las listas de ventas, tanto nacionales como extranjeras.
'La Biblia de barro' (2005) y 'La sangre de los inocentes' (2007) afianzaron su prestigio entre la crítica y el público, consiguiendo llegar a millones de lectores en todo el mundo, con traducciones en más de treinta países. Su siguiente novela, 'Dime quién soy' (2010), también logró conquistar a miles de personas. "Ya tengo una idea para mi próximo libro y estoy con la documentación, aunque con tranquilidad", remarca, mientras disfruta de su recién publicada criatura: "Ojalá esta novela me dé tantas alegrías como la anterior, llegando a tantos lectores, eso lo firmaría ahora mismo", concluye.
'Dispara, Yo Ya Estoy Muerto' está a la venta en España desde hace unos días, tanto en formato impreso como digital. Este mismo mes se publicará también en Círculo de Lectores y a lo largo del otoño se sucederán las ediciones en los principales países latinoamericanos (Argentina, Chile, Uruguay, México y Colombia). La novela llegará en español a Estados Unidos bajo el sello Vintage, de Penguin Random House. Se trata, sin duda, de uno de los acontecimientos literarios de la temporada.