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El Liceo trae unos "Maestros cantores" de Wagner cercanos a la música de cámara

El Gran Teatro del Liceo pone en escena a partir de hoy una producción de "Los Maestros Cantores de Nuremberg", de Wagner, "cercanos a la música de cámara", según ha explicado hoy el director musical de la ópera, Sebastian Weigle.
Weigle ha definido esta pieza de Wagner como "una ópera muy grande, con un gran reparto, 17 solistas y dos coros, pero que en realidad tiene una textura casi de cámara".
Precisamente, mantener "la tensión de esa textura durante seis horas" es el principal reto que ofrece a cantantes y músicos "Los Maestros Cantores".
El director musical considera que "en todo momento se ha de procurar que el sonido no sea pesado, por que, de lo contrario, aumenta la duración de la obra, algo que no está en la idea original de Wagner".
A la pregunta de qué hay de genuinamente alemán en esta ópera de Wagner, Weigle contesta que "el sonido, que tiene un color más oscuro y, sobre todo, el sostenuto, lo cual hace diferente la obra de si estuviéramos haciendo una ópera italiana".
Las principales novedades de esta producción de la Sächsische Staatsoper de Dresde, es, resume Weigle, "ese intento de aproximación a la música de cámara, la sintaxis de la obra y la ligereza del sonido".
El hilo conductor del argumento de "Los maestros cantores" es la voluntad del joven y noble Walther von Stolzing de ganar el concurso de canto que patrocina el platero Pogner, quien ha puesto como premio la mano de su hija Eva, con la condición de que ella acceda a casarse con el ganador.
Para esta ópera el director de escena Claus Guth ha optado por "un espacio escénico -escenografía y vestuario de Christian Schmidt- glacial, de colores fríos, con una deliberada desproporción entre el mobiliario, con unas mesas y unas sillas agresivamente grandes y con un movimiento de los personajes secundarios rígido y mecánico".
Según Weigle, "el final del segundo acto, cuando se produce la fuga, y los duetos y los monólogos del tercero, son los momentos de la ópera más difíciles".
En el segundo acto, que sucede durante la noche de San Juan, que en la obra concentra las escenas cómicas, Guth y Schmidt dan una expresión plástica al desorden: evitan la belleza de un atardecer primaveral y subrayan un espacio escénico inquietante que hace explícito por si mismo el sentido de lo que sucederá.
Con "Los Maestros Cantores de Nuremberg", que cuentan con la participación de cantantes genuinamente wagnerianos como Albert Dohmen, Reinhard Hagen o Kurt Gysen, debuta con su primer Wagner la soprano Véronique Gens, que interpreta el rol de Eva.
"Ha sido para mí una gran experiencia compartir reparto con todos estos cantantes wagnerianos, máxime por que no soy una especialista en este período de la ópera", ha dicho Gens.
Sin embargo, la soprano considera: "para la Eva de esta ópera concreta de Wagner me ha sido muy útil mi experiencia en Lully".
El propio Dohmen, que da vida al personaje de Hans Sachs, ha reconocido que "en 'Los Maestros Cantores' hay pasajes más ligeros que incluso recuerdan a Schubert".
Para Dohmen, "se debe cambiar la dinámica de que Wagner no es ladrar, gritar, sino que se ha de cantar, para evitar aburrir al espectador".