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Marzal vuelve con "Ánima mía", un poemario que exalta la realidad de la vida

Tras cinco años de silencio poético, el escritor valenciano Carlos Marzal regresa a la poesía con "Ánima mía", un libro de madurez en el que el autor asiente, "de forma tranquila", una realidad que a veces se muestra mágica y otras brutal, con un lenguaje que busca "otra manera de cantar".
"Ánima mía", editado por Tusquets, es el último poemario de este creador, Premio Nacional de Poesía y Nacional de la Crítica, en 2002, por "Metales pesados", y Premio Loewe de poesía con "Fuera de mi", en 2004. Y en este libro, según explica a Efe el autor, ha intentado buscar, "desde la tradición del español, nuevas vertientes de coloración, nuevas formas de cantar".
Así, en este volumen con el que Carlos Marzal (Valencia, 1961) quiere llegar al lector a través de la claridad, pero de una forma profunda, adquiere un tono hímnico y celebratorio para exaltar la vida, un rasgo muy distinto al que tienen otros trabajos del autor, como "Fuera de mí".
Una celebración de la existencia que Marzal dibuja gracias al sentimiento de aceptación de esa realidad, tal y como es, con sus partes luminosas y sus zonas lúgubre.
"El libre tiene una vocación de asentamiento, de apreciación lenta de la realidad, tanto del mundo doméstico, como para hablar del amor o del paso del tiempo. Todo ello acogido por el poeta con la mirad de sorpresa y ansias de descubrimiento".
"Ánima mía" es un título con el que el Carlos Marzal vuelve a los orígenes filosóficos. "Yo suscribo todas las teorías del alma, como ese calor, ese alimento que es vital para el hombre; pero como escritor, para mí, el alma es la escritura, el lenguaje en funcionamiento, eso es el alma", subraya el autor.
Poemas escritos desde la lucidez que provoca la claridad del día y con voluntad de conciencia de lo real, porque al autor, que duerme como "un lirón", le aterra el insomnio, y como ejemplo parafrasea a Cioran para decir "la locura absoluta es no poder dormir" frente a su verdadero pensamiento.
Además el autor escribe para conocer su verdadero pensamiento.
"Si sé lo que escribir, jamás escribo/Si escribo es por saber lo que sabré/aquello que aparece al descubrimiento/ mientras uno lo escribe, y se desnuda!", dice el poeta en el libro.
Marzal muestra así su alegría cuando escribe y tiene que estar escrita para que ella exista: "La alegría, si no la escribo, no es perfecta", remata.
El libro es una muestra de la evolución del autor. "Desde el punto de vista conceptual he evolucionado de lo elegíaco o lamento a la celebración, y desde el punto de vista formal he intentado nuevas formas de decir", explica este autor que también dedica su tiempo al ensayo y la reflexión, fruto de ello son los libros de aforismos "Electrones" y sus apuntes de arte "El cuaderno del polizón".
Carmen Sigüenza