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Oasis, ni más ni menos

No hubo sorpresa alguna para los miles de fans, unos 15.000, que abarrotaban el madrileño Palacio de los Deportes en la presentación del nuevo disco de la formación británica, 'Dig out your soul'.
Para empezar, 'Rock and roll star'. Casi nada. Incluso 'Lyla', sacada de uno de los discos más criticados por sus acérrimos seguidores, alteró en seguida los estados de ánimo. Pero algo fallaba en el sonido: voces bajas y guitarras que no se encontraban. Hasta que Liam, más gallardo que nunca, se cabreó, especialmente cuando esas vicisitudes quisieron estropear una joya como 'Cigarettes and alcohol'.
A partir de 'The masterplan' la cosa fue diferente. Sin concesión alguna, y a pesar de los apuros técnicos, Noel Gallagher se empeñó en hacer que su guitarra sonara como una apisonadora. Y Liam se dejó las cuerdas vocales pegadas al micro. Oasis, tal cual. Entre 'Morning glory', 'Meaning of soul' y 'The importante of being idle', sonaron exquisitas 'Songbird' y 'Slide away'.
Y media docena de canciones del nuevo plástico que el respetable tarareaba tímidamente e incluso parecían sonar más bajo de lo normal. Tal vez por eso llegaron, en la recta final, 'Supersonic', 'Champagne supernova' y, sí, también, 'Wonderwall'. 'Don't look back in anger', en acústico, a punto estuvo de arrancar una lágrima del inamovible Noel, visiblemente emocionado,
La beatleniana 'I am the walrus' cerró un recital con el que la que llegó a ser la mejor banda del mundo en los 90 no ha demostrado nada nuevo, sino lo que la encumbró: mucha actitud y puro 'rock and roll'. Blur ya ha pedido la revancha.