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La inspiración nipona con Koshino, texturas animales con Lie Sang Bong

Terciopelo de inspiración medieval, paisajes tradicionales de Japón y cinturones de inspiración kimono dieron hoy una delicada nota femenina a la silueta creada para la próxima temporada invernal por Hiroko Koshino, en la pasarela Prèt-a-Porter de París.
Muy conocida y celebrada en su país, la modista, -hermana y colega de la no menos famosa Junko Koshino-, no intentó dar la espalda a sus raíces pero sí unirlas con mayor o menor fortuna a otras ideas más occidentales.
Más allá del kimono, el uso lateral de pliegues verticales de terciopelo para servir de sofisticadas mangas en pequeños vestidos de otros tejidos, adornados con gran cinturón, hacía pensar en particular en los vestidos princesa medievales.
A menudo sobre confortables bailarinas, los vestidos Hiroko Koshino, casi siempre cortos, lucirán espalda y escote palabra de honor.
Sus cinturones, cerrados con gran lazo posterior, serán anchos y rectos, aunque sin llegar a las dimensiones de los de un kimono tradicional ni tampoco a su dureza.
La creadora, autora de valiosos kimonos y artista de caligrafías, evocó también el teatro Kabuki en sus modelos, adornados en ocasiones con pinturas y paisajes nipones tradicionales.
Desde otro universo completamente diferente a la dulce sensualidad japonesa de la mujer Koshino, su colega coreano Lie Sang Bong propuso un violento contrapunto, centrado en el fetichismo de formas y texturas.
Cortinajes y flecos dieron que pensar, con toda evidencia, al modisto, que osó además a reunir monos estampados con motivos de pieles salvajes, dorados y negros, bajo prendas rosa fucsia muy vivo.
También hoy fue el día en el que la histórica casa de costura francesa Rochas, creada en 1925, volvió a la agenda de París tras dos años de ausencia.
Lo hizo bajo la dirección artística de Marco Zanini, ex colaborador de Dolce & Gabbana y de Donatella Versace, quien inspiró su colección en los archivos de la firma, pero no solamente.
En busca de un lujo discreto, lejos de toda extravagancia, Marco Zanini quiso trasladar a la mujer del invierno 2010 las osadías de las protagonistas de los filmes de la "Nouvelle Vague" del cine francés.
En tiempos de crisis las energías han de ser precisas y tras el fantasma de una parisina libre e inteligente, el modisto quiso dibujar ante todo una colección destinada a embellecer el cuerpo de la mujer.
El lugar elegido para mostrar sus ideas fue particularmente selecto, la galería de arte Yvon Lambert, en el barrio del Marais.
Por otro lado, en el universo de eventos paralelos organizados en la capital francesa en torno a los desfiles, el salón Tranoï, con tres sedes en la ciudad, instaló una de ellas por primera vez en el Carrousel del Louvre, el cuartel general de la semana de moda de París.
También por primera vez en muchos años las autoridades locales no consideraron necesario exigir a la entrada de cada desfile del Carrousel una estricta verificación de bolsos y paquetes.
Quizá esta sea una de las razones que haya permitido a los expositores de Tranoï acercarse al territorio del Museo del Louvre, junto con la calidad de las firmas elegidas por este salón "extremadamente selectivo", según el presidente de la Federación Francesa de la Costura, Didier Grumbach.