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Diez mil maneras de insultar en español

"La lengua española se caracteriza por la variedad y enjundia del léxico ofensivo y por su gracia y viveza. El insulto castellano es directo y rápido, audaz, como un tiro", afirma Celdrán en una entrevista.
Su nuevo libro ofrece insultos para todas las situaciones, desde los destinados a ladrones y maridos aparentemente engañados; chulos destemplados, soberbios montaraces, granujas disculpables o pobres hombres arrinconados por la vida, hasta los relacionados con la sexualidad, con el hambre o con los numerosos habitantes del reino de 'los tontos, pícaros, mentecatos, bobos y truhanes'.
En el campo semántico de los tontos moran 'Abundio y Pichote, Cardoso y el cojo Clavijo, Perico el de los Palotes, Panarra y Pipí, el tonto de Coria, el del Bote y el de Capirote'. Tampoco falta el pobre al que se le ocurrió asar la manteca o 'el tonto bolonio'.
'El gran libro de los insultos. Tesoro crítico, etimológico e histórico de los insultos españoles', tiene más de mil páginas y es la obra 'definitiva' en este campo de Pancracio Celdrán Gomariz, autor, entre otros muchos títulos, de 'El libro de los elogios', 'Inventario general de insultos', 'Diccionario de frases y dichos populares' o 'Hablar con corrección'.
Hay insultos 'desconocidos por completo', como 'gandido', es decir, 'muerto de hambre, desgraciado, hambriento y menesteroso que no tiene dónde caerse muerto'.
La mayoría de las palabras ofensivas que se utilizan en España cobraron 'vigor propio' en América. 'El gran libro de los insultos' incluye algunos ejemplos ('cusca', 'cojudo', 'gringo', 'guaje' y 'guanajo', entre otros), pero sin ánimo de ser exhaustivos porque, como dice Celdrán, 'sólo para México se necesitaría otra obra como ésta'. BQM