Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El cine peruano entra a las ligas mayores con "La teta asustada"

La nominación al Óscar de la película "La teta asustada", de Claudia Llosa, permitió hoy el ingreso del cine peruano a las ligas mayores del séptimo arte, un terreno que hasta ahora le estaba vedado.
Hasta hace poco víctima de unas malas condiciones de producción y de un casi nulo apoyo estatal, el cine peruano ha dado muestras de empuje, con producciones que empiezan a destacarse por su originalidad y fuerza, así como su apuesta por la calidad técnica.
La punta de lanza de esta propuesta, aún en camino a consolidarse, ha sido Claudia Llosa, la joven sobrina del escritor Mario Vargas Llosa y del también director de cine Luis Llosa.
Con apenas dos películas, y un corto previo, la cineasta nacida en 1976 ha conseguido que se hable del cine peruano a nivel internacional con "La teta asustada", una coproducción con España hablada en español y en quechua que ganó el Oso de Oro del Festival de Berlín del 2009.
A partir de ese momento, esta cinta de llamativo título sumó galardones como el de mejor película y mejor actriz (para su protagonista, Magaly Solier) en el 24 Festival Internacional de Cine de Guadalajara, ganó el Festival de cine de Bogotá y también fue el mejor largometraje en el Festival de Cine Joven de La Habana.
El título hace alusión a la creencia de que las mujeres en las zonas rurales que fueron golpeadas por el terrorismo pueden transmitir "la enfermedad del miedo" a sus hijos a través de la leche materna.
En la película, Fausta (Solier) sufre de esta enfermedad, heredada de su madre, que fue violada durante esa época.
El fervor por este filme llevó incluso a la estatal oficina de promoción turística de Perú a impulsar su candidatura a los Oscar, con una serie de exhibiciones en Los Ángeles (EE.UU.).
Para el Gobierno esta cinta ha colocado el nombre del Perú "en una vitrina internacional de gran audiencia y prestigio" y ayudará a "fortalecer la imagen del país como destino idóneo para los reportajes de moda y filmación de películas y anuncios comerciales".
Algunos especialistas consideran que se tiene la gran oportunidad para consolidar una industria cinematográfica nacional, con fondos estatales y la cooperación financiera y de producción extranjera.
Esta expectativa se acrecentó con el premio del público del festival de Sundance que obtuvo el último fin de semana la película "Contracorriente" del director peruano Javier Fuentes-León.
La cinta, una coproducción peruano-colombiana, narra el amor entre un hombre casado que espera un hijo y un artista en una pequeña localidad de la costa de Perú.
La distribuidora Wolfe Releasing compró los derechos de filme en Estados Unidos y Canadá, según la revista especializada The Hollywood Reporter.
Estos directores, con mayor visibilidad, comparten sueños y espacio con otros jóvenes cineastas como Josué Méndez, Álvaro Velarde, Héctor Gálvez, Javier Corcuera, Ernesto Cabellos y Eduardo Schuldt (especializado en cine animado).
Aún no en la cima, pero si en la pista de lanzamiento, el cine peruano espera despegar, sin dejar en el olvido a algunos de sus solitarios y valiosos directores, entre los que se destaca el reconocido Francisco Lombardi, el que estuvo hasta ahora más cerca de los premios de la Academia.
Su película "Maruja en el infierno" (1983) llegó a estar entre las preseleccionadas para el Óscar.
Ahora, Claudia Llosa se refiere a esta primera nominación para una cinta peruana como "un sueño que todo cineasta puede tener", pero sin olvidar que una película es la suma del "esfuerzo de mucha gente".
"Es un equipo muy grande, de puro peruano, hay un montón de gente que ha trabajado por esta película y la ha defendido", enfatizó la actriz desde Barcelona, donde reside.
Con la sencillez que la caracteriza, Magaly Solier contó, por su parte, que recibió la noticia en su campo de maíz en la ciudad andina de Huanta, que cultiva mientras prepara su nuevo papel en un filme que, por ahora, prefiera mantener en secreto.