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“Quiero a mi perro más que a mi hijo”

kelly Rose, Matilde y Williamtelecinco.es

Kelly Rose es una madre que confiesa querer más a su perra, Matilde, de cuatro años, que a su hijo Williams. Rose argumenta que su hijo va creciendo y siendo más independiente y que su mascota siempre va a necesitar de ella. Algunos estudios señalan que los perros provocan los mismos instintos paternales que los hijos en algunos adultos.

“Con sus grandes ojos marrones y su constante necesidad de mimos y besos, Matilde despierta en mí un enorme sentimiento maternal. Cada vez que la miro - incluso una foto suya- mi corazón se llena de amor inconmensurable y el deseo de abrazarla, protegerla y mimarla”, dice Rose en una carta suya que publica el diario Daily Mail.  

Matilde es un West Highland White y “admito que la amo tanto como a mi hijo de 11 años, William”. De hecho, a veces, “la amo más a ella que a él”, confiesa esta madre, que admite que se siente culpable por ello.

“A mi hijo le tengo que reprender, recordó que haga sus deberes y que guarde su ropa, mientras que Matilda tiene un carácter dulce y es siempre obediente”, dice esta madre.
“Todo lo que hago para Matilda se traduce en amor y gratitud. Con cada plato de comida menea la cola; la mera mención de un paseo produce ladridos de alegría y besos”, intenta argumentar Rose.

“Por el contrario, no importa cuántas comidas haga para William, que lave su ropa, o le lleve a natación después del cole”, insiste la madre del niño.
Rose asegura que no es la única con estos sentimientos. Dice que hay estudios que avalan que los perros pueden despertar en sus sueños los mismos instintos paternales que los hijos. Las mujeres del estudio respondieron más favorablemente a las imágenes de sus mascotas caninas que a las de sus hijos, señala.
“Tanto como quiero a mi hijo, y no hay palabras que puedan expresar mis sentimientos hacia William, quiero a Matilde. Solo que, a veces, los sentimientos por ella son más profundos”, insiste.
“Matilde es siempre como un bebé y necesita de mí. William va creciendo y se va haciendo más independiente. Ya no se acurruca en mi regazo”, prosigue. Además, dice que William pasa los fines de semana con su padre -del que ella está separada- y de Matilde no se separa nunca. “Vaya donde vaya siempre está Matilda”.