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Si las miradas matasen

Hana Onodera es una pequeña aficionada al karaoke que disfruta como nadie delante de un micrófono. Una de sus últimas actuaciones, publicada por su padre en las redes sociales, se ha convertido en un fenómeno viral. 

Toda va bien, la música suena y la intérprete canta con pasión su estrofa cuando, de repente, aparece un intruso en la escena: su hermano pequeño Haru. El pequeño intenta formar parte del espectáculo y se dirige rápidamente hacia el micro que tiene su hermana, sin embargo, Haru no consigue hacerse con el aparato y acaba tirando el soporte que lo sostiene.

Como si de un depredador que mira a su presa se tratase, Hana lanza una mirada a su hermano que ya le gustaría a muchas actrices poder interpretar mientras éste, ajeno al lío que ha formado ríe a la cámara de su padre áun con los ojos de su hermana clavados en la nuca.