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Los dermatólogos piden más estudios sobre los múltiples beneficios de la 'segunda piel' diseñada contra las arrugas

La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) ha reconocido que todavía son necesarios más estudios sobre los beneficios e indicaciones que podría tener la capa protectora o 'segunda piel' diseñada recientemente por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) frente a las arrugas, y pide no confundirla con los modelos de piel artificial que se están investigando.
Este nuevo compuesto permite restaurar las propiedades de la piel sana, tanto para aplicaciones médicas como cosméticas, y se basa en un polímero (XPL, polisiloxano) resistente al agua que se aplica en dos etapas sin necesidad de usar luz o calor.
Se administra inicialmente una crema transparente con el polímero y posteriormente, un catalizador que permite la formación de una estructura reticulada no visible, que se adhiere fácilmente y proporciona protección, contractilidad, elasticidad y resistencia a la deformación.
El doctor Salvador Arias, miembro de la AEDV, reconoce que aunque los autores proponen nuevos usos clínicos para XPL como la curación de heridas o la aplicación de medicamentos sobre la piel, "este producto aún no ha sido probado en usos clínicos como en curación de heridas.
Además, aclara que "deberá demostrar las ventajas que aportaría en relación a los múltiples apósitos biológicos y sintéticos que ya existen en el mercado para el tratamiento de las úlceras cutáneas o la aplicación de fármacos tópicos".
En este sentido, Arias especifica que en cualquier caso, esta 'segunda piel' no se debe confundir con los modelos de piel artificial en los que se trabaja actualmente en España, constituidos por matrices biológicos y células de la piel humana (queratinocitos y fibroblastos) procedentes de los pacientes que la requieran (autólogas); a diferencia del producto XPL que está compuesto por un polímero de silicona.
Estos modelos, según este experto, sí que favorecen la regeneración cutánea porque se componen de materiales biológicos y de las propias células de la piel de los pacientes, que son expandidas en el laboratorio mediante cultivo celular y construidos mediante ingeniería de tejidos.