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El BCE discutió una intervención "preventiva" en su reunión de enero

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) acordó por unanimidad en su reunión del pasado mes de enero la necesidad de revisar y "posiblemente reconsiderar" sus medidas monetarias en el mes de marzo, aunque llegó a plantearse la necesidad de realizar una intervención "preventiva" teniendo en cuenta los riesgos emergentes.
"Se señaló que, en una situación en la que los riesgos eran predominantemente a la baja y surgen nuevos riesgos, sería preferible actuar de forma preventiva, teniendo en cuenta los riesgos emergentes, en lugar de esperar hasta después de que se hayan materializado", recogen las actas de la pasada reunión del BCE.
Entre estos riesgos "emergentes", los banqueros centrales mostraron una especial preocupación por la evolución de los acontecimientos en China y en el mercado petrolero, que han generado una creciente aversión al riesgo a nivel global, cuyo impacto en un primer momento se hizo evidente en la presión sobre las monedas de economías emergentes.
No obstante, los miembros del Consejo de Gobierno optaron por esperar y recopilar más información sobre la evolución de los datos, por lo que se requirió la realización de nuevos análisis a nivel técnico que permitan al banco central comprender la eficacia de los instrumentos a si disposición y valorar sus posibles efectos.
De este modo, los banqueros llegaron a la conclusión en su reunión del pasado mes de enero de la importancia de garantizar la disposición de todas las condiciones técnicas que permitan hacer uso de todas las opciones a disposición del BCE si fuera necesario.
En este sentido, los miembros del Consejo de Gobierno del BCE acordaron reafirmar la disposición del banco central para "intensificar" su intervención de cara a alcanzar su objetivo de estabilidad de precios.
Por otro lado, durante la reunión se expresó la opinión de que "con el fin de contrarrestar percepciones erróneas de una interpretación asimétrica y subrayar la simetría del mandato del BCE", parecía lógico desde una perspectiva de medio plazo, que después de un período prolongado sin alcanzar el objetivo de inflación, el Consejo de Gobierno considerase "un período limitado de exceso" en el futuro.
No obstante, las actas de la reunión del BCE constatan la preocupación de los banqueros centrales de la eurozona por evitar que los mercados desarrollen unas expectativas "desproporcionadas" sobre las futuras acciones de política monetaria por parte de la entidad, especialmente en vista de la volatilidad que siguió a la reunión de diciembre del BCE.