Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El Banco Mundial enfría su pronóstico de crecimiento para China

La institución rebaja el crecimiento mundial en 2014 y 2015 por la menor pujanza de las economías emergentes
La economía de China registrará este año una expansión algo por debajo de lo previsto inicialmente, según las nuevas proyecciones del Banco Mundial, que ha revisado a la baja una décima su pronóstico de 2014, hasta el 7,6%, mientras que mantiene la expectativa de una expansión china del 7,5% en 2015, que se mantendrá en 2016.
En lo que respecta al conjunto de la economía mundial los nuevos pronósticos de la institución contemplan una expansión del 3% este año y del 3,3% en 2015, en ambos casos una décima por debajo de la anterior estimación, mientras que para 2016 calcula que el PIB mundial aumentará un 3,4%.
En esta revisión, las economías avanzadas registrarían un crecimiento del 2,1% en 2014 y del 2,4 el próximo año, una décima más de lo previsto anteriormente, así como del 2,4% en 2015. Por su parte, las economías emergentes ven recortada su expansión para 2014 y 2015 en tres y dos décimas respectivamente, hasta el 5% y el 5,4%, mientras que para 2016 el crecimiento llegaría al 5,6%.
"Hubo un comienzo irregular, particularmente en China y EEUU", señala el Banco Mundial en su nuevo informe para las economías de Asia Oriental, donde subraya el debilitamiento experimentado por recientes referencias macroeconómicas chinas como la producción industrial, las exportaciones e indicadores de actividad como el PMI.
En el caso del gigante asiático, el Banco Mundial destaca que Pekín se ha comprometido a llevar a cabo reformas estructurales que permitan un crecimiento más sostenible e inclusivo en el medio y el largo plazo, incluyendo reformas del sector financiero, así como la desregulación del sector servicios y mejoras en el marco fiscal, además de otorgar un mayor papel a los mercados.
En este sentido, los analistas de la institución internacional apuntan que "no será fácil acometer estas reformas" ya que tendrán costes a corto plazo y supondrán un menor crecimiento.
No obstante, el Banco Mundial considera que un descenso del incremento de la inversión podría verse compensado por el gradual aumento del consumo, que se verá apuntalado por el incremento de los ingresos de los hogares y la paulatina reducción de la brecha entre el campo y la ciudad.
Ante esta circunstancia, la entidad confía en que las perspectivas de un crecimiento por debajo de las estimaciones del Gobierno serán combatidas a través de políticas fiscales y monetarias acomodaticias, para las que Pekín aún tiene margen de maniobra.
Sin embargo, los autores del informe advierten de que estas políticas de estímulo, particularmente aquellas dirigidas a la inversión, contribuirán a un aumento del crédito y de la deuda.
"Más importante aún, enfocar las políticas en el cumplimiento de las metas de crecimiento podría distraer la atención de la puesta en marcha de reformas estructurales que permitieran un crecimiento a largo plazo sobre una base más estable", añaden.