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Ecuador arremete contra Repsol

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ha anunciado que ha ordenado abrir un proceso coactivo contra las petroleras hispano-argentina Repsol-YPF y la francesa Perenco por no haber pagado los impuestos correspondientes a las ganancias extraordinarias obtenidas por la explotación de crudo ecuatoriano.
"Como no han pagado sus impuestos sobre las ganancias extraordinarias, he ordenado que ya se efectúen las coactivas en Repsol y Perenco", ha informado Correa en su habitual programa radiofónico de los sábados.
Por eso, el presidente ya ha anunciado la congelación de algunas cuentas de ambas petroleras como garantía de pago de las deudas pendientes. "Intentan tratarnos como si fuéramos una colonia", dijo sin explicitar qué activos serán inmovilizados. Fuentes oficiales han explicado que el Estado tiene la capacidad de abrir un proceso coactivo que permite a las instituciones públicas tomar y congelar cuentas bancarias para obligar a una empresa deudora a pagar sus deudas pendientes.
Correa ha admitido que esa decisión le acarreará conflictos con los gobiernos de España y Francia, pero remarcó que la medida era "inevitable" para impedir que "ciertas compañías se burlen del país". "Tenemos que confrontar los abusos" y el Gobierno tiene "muchos frentes abiertos, lo sabemos, pero, señores, o cambiamos este país o prefiero irme a mi casa", ha advertido el mandatario.
El mandatario ecuatoriano ha explicado que la medida de coacción obedece también a la actitud de las dos petroleras para acelerar la renegociación de los actuales contratos de participación por otros de prestación de servicios, que le interesa a Ecuador. "Esos contratos de participación era un saqueo", añadió Correa, por considerar que ellos permitían que las petroleras que operan en el país paguen una cuota establecida en los convenios, pero no decían nada sobre las ganancias extraordinarias por el alto precio del crudo en los mercados internacionales.
Además, Correa ha recordado que en 2007 promulgó un decreto ejecutivo que establecía que el 99 por ciento de esas ganancias extraordinarias vayan al Estado y el 1 por ciento a las compañías, que seguían recibiendo las cuotas porcentuales establecidas en los contratos. En los "cuatro o cinco años de los precios del petróleo extremadamente altos no nos dieron 'dos reales' de esas ganancias extraordinarias y se llenaron sus bolsillos", y por ello se promulgó el decreto denominado "99-1", añadió el gobernante.
Algunos analistas y los directivos de las petroleras consideraron como "exagerado" el reparto para el Estado y por ello algunas petroleras demandaron a Ecuador en tribunales internacionales, aunque muchas de esos procesos se han eliminado, recordó Correa.
"Lo sentimos mucho, son gobiernos a los que queremos y estimamos mucho, pero aquí haremos respetar la soberanía nacional y los intereses nacionales", apostilló. Y ha agregado que si Repsol y Perenco acuden a los tribunales internacionales, Ecuador "no hará caso a instancias extrarregionales que nos quieren decir qué hacer o no hacer".
MV