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Fedea advierte de que el paro de larga duración dificulta la plena recuperación de la economía

El elevado número de parados de larga duración en España es un riesgo para la cohesión social y dificulta la plena recuperación de la economía, según advierte la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) en dos informes elaborados en el marco del programa 'New skills at work' de JP Morgan.
Según recuerda Fedea, el 14% de la población activa española lleva más de un año en desempleo (paro de larga duración) y de este grupo casi el 70% lleva más de dos años en esta situación (paro de muy larga duración).
El paro de larga duración, subraya uno de los informes, está mucho más generalizado y arraigado en España que en el resto de países de la OCDE, lo que ha provocado un "severo deterioro" de las perspectivas de empleo de este colectivo, especialmente entre los desempleados de muy larga duración, que representan el 10% de la población activa.
Mientras las tasas de salida hacia el empleo mejoran para los parados de corta duración, las probabilidades de encontrar un empleo de los desempleados de larga duración continúan en sus niveles más bajos desde el inicio de la crisis, lo que genera, según Fedea, "un considerable riesgo de exclusión social y económica".
La Fundación señala que son varios los factores que pueden explicar el impacto negativo de la duración del paro en las tasas de salida hacia el empleo. Por un lado, menciona el hecho de que las habilidades de los desempleados se puedan depreciar con el tiempo o que los parados puedan reducir la intensidad de búsqueda al no recibir ofertas de empleo.
El otro factor, apunta, es que las empresas puedan tener preferencia por trabajadores con experiencia laboral reciente.
"Cada uno de estos tres factores ayuda a explicar cómo una reducción prolongada en la demanda de trabajo puede convertirse en un problema crónico debido a la acumulación de un gran stock de desempleados de larga duración cuyas perspectivas de empleo se deterioran con el tiempo", explica Fedea.
Por el contrario, para los grupos más desfavorecidos, en su mayoría mayores de 50 años y trabajadores poco cualificados y/o procedentes del sector de la construcción, las bajas tasas de salida hacia el empleo se explican, según Fedea, por sus características individuales más que por la duración de su desempleo.
Así, advierte de que los instrumentos más eficaces para combatir el desempleo de larga duración varían en función de si las causas se deben a los efectos de la dependencia negativa de la duración, desajustes entre la oferta y demanda de habilidades o el perfil de edad de los parados.
SE NECESITAN MÁS REFORMAS.
En este punto, Fedea entiende que establecer incentivos económicos para la contratación de parados de larga duración puede ofrecer buenos resultados si sus bajas tasas de salida del desempleo se deben a los efectos negativos de largos períodos de desempleo.
Por el contrario, señala que la reinserción de los grupos más desfavorecidos requiere ayudas "intensivas" por parte de los servicios públicos de empleo y atención personalizada, orientación profesional y formación.
Pese a la que el último plan de ayudas a parados de larga duración va en la orientación adecuada, Fedea insiste en que son necesarias más reformas y considera clave la modernización de los servicios públicos de empleo y el fortalecimiento de su colaboración con agencias privadas de colocación.
La Fundación alerta además de la fuerte reducción de los fondos públicos asignados a los programas de formación a parados y afirma que uno de las principales prioridades pasaría por diseñar programas "flexibles" de segunda oportunidad que permitieran compaginar formación y empleo.