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El Gobierno francés anuncia una reunión con France Telecom para atajar la ola de suicidios

Un hombre camina por delante de una tienda de móviles France Telecom y Orange en París (Francia). EFEtelecinco.es
El miércoles pasado un técnico se acuchilló durante una reunión de personal donde se le comunicó un cambio de destino y el viernes una trabajadora de 32 años saltó por la ventana tras otra modificación en las condiciones de trabajo. Aunque nadie duda de que esos trabajadores debían tener problemas personales más profundos, lo cierto es que su decisión de suicidarse la toman tras una comunicación laboral que les es desfavorable.
El último caso ha disparado de nuevo (ya hubo un toque atención de los sindicatos el pasado mayo) todas las alarmas. El ministro de Trabajo francés ha convocado una reunión con el presidente de France Telecom para intentar descubrir el porqué 22 empleados se han suicidado desde 2008 y otros 13 lo han intentado.  Aunque este gigante de las telecomunicaciones está privatizado, el estado conserva un 27% del accionariado de la compañía y de ahí la actuación del gobierno. 
Algunas personas que se han suicidado han dejado cartas de explicación a la familia. Jean-Michel, de 54 años, casado, con tres hijos, que se tiró al tren, dejó escrito: "no podía seguir en este infierno pasando horas delante de la pantalla como un títere". Otros hablan de "sobrecarga de trabajo".
Los sindicatos tienen claras las causas: denuncian que los planes de reestructuración y la presión laboral están detrás de esta ola de suicidios que no tiene parangón. La competencia es brutal entre las empresas del sector pero parece que los directivos de France Telecom podrían haber llegado demasiado lejos.  France Télécom, uno de los grandes proveedores de servicios de Internet y de telefonía móvil de Europa, es una firma de capital mixto en proceso de cambios internos para ganar competitividad. Su plantilla de trabajadores se ha reducido de unas 141.000 personas en 2001 a menos de 100.000 actualmente.  Además de los despidos está habiendo traslados forzosos y cambios de cargo en la empresa.
Instruir a 20.000 directivos
La empresa insiste en que las cifras no son muy distintas de las que se registraron en la empresa en el año 2000, cuando hubo 28 casos, o en 2002 con 29 casos. Aunque hasta ahora hbían tratado de echar balones fuera, por fin han decidido tomar cartes en el asunto: la dirección ha prometido suspender la reestructuración interna hasta fin de octubre y contratar a 100 empleados más de recursos humanos. Se instruirá además a 20.000 directivos para "detectar señales de debilidad psicológica".
Las medidas ya tiene una respuesta del Observatorio de Estrés de la France Télécom: consideran que "son muy insuficientes para la dimensión del problema" y creen que es necesario revertir la "falta de personal" y reforzar las perspectivas profesionales de los empleados, para disminuir la "incertidumbre" y "angustia" a que se enfrentan los trabajadores.
El caso de olas de suicidios en empresas no es nuevo en Francia. En 2007 saltaron a la luz casos similares en plantas francesas de Renault, Peugeot y EDF. También en estos casos, la responsabilidad recayó en el empeoramiento de las condiciones de trabajo, en las presiones crecientes que la jerarquía ejercía en los trabajadores, fueran obreros o ingenieros, con tal de alcanzar los objetivos impuestos.   LA