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Houtart dice que los biocarburantes amenazan las selvas y empobrecen al tercer mundo

El sociólogo y sacerdote belga Francois Houtart ha denunciado que los biocarburantes (o agrocarburantes) "no son tan verdes como se piensa" ya que las plantaciones en régimen de monocultivo que conllevan amenazan las selvas y originan millones de desplazamientos y empobrecimiento en América Latina, África y Asia.
Esta es la idea lanzada hoy en Alicante por este ideólogo del "altermundialismo", corriente dirigida contra la globalización económica, con motivo de la conferencia "La discusión sobre los agrocarburantes", organizada por la Obra Social de Caja Mediterráneo (CAM).
Houtart ha explicado que los campesinos y comunidades autóctonas de países como Colombia, Ecuador, Brasil, Malasia, Indonesia, Nueva Guinea, Camerún, Congo, Mozambique y Madagascar ya sufren una situación "dramática", que se extenderá, porque son "expulsados" de sus tierras por las multinacionales, que cuentan con "todo el aparato del Estado a su servicio" para hacerse con sus terrenos y convertirlos de agrícolas a monocultivos de aceite de palma o caña de azúcar.
El belga, uno de los fundadores del Foro Social Mundial, ha sostenido que, teóricamente, así se trata de lograr un combustible "verde", el etanol, que reduzca las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, aunque en realidad ocurre lo contrario si se observa todo el ciclo de la producción del aceite vegetal.
Esto es así porque los monocultivos acaban con la flora y fauna de millones de hectáreas de países en desarrollo con plantaciones que abusan de los abonos y productos químicos, que a su vez contaminan a la población y acaban con la vida de los ríos.
Esta elección por parte de las multinacionales de las zonas agrícolas más ricas para sustituir los cultivos dirigidos a la alimentación por los de la palma, la caña de azúcar o maíz (aptos para el etanol) hace que la población se vea obligada a desplazarse y les empuja a crear nuevas zonas para cultivos y ganadería, normalmente a costa de la deforestación de las zonas selváticas.
De esta manera, Houtart ha subrayado que las multinacionales causan indirectamente la citada deforestación de las grandes selvas del mundo, consideradas como los "pozos de carbono" que permiten la absorción del CO2.
Ha asegurado que ya se han visto obligados a dejar sus tierras cuatro millones de campesinos de Brasil, otros cuatro en Colombia y uno en Paraguay, entre otros países, y ha estimado que, si sigue esta tendencia, en el plazo de entre 15 y 20 años la cifra se disparará a 60 millones en todo el mundo.
El experto también se ha referido a que la sustitución de las plantaciones por la caña de azúcar para lograr etanol lleva aparejada unas condiciones laborales "terribles" para los cortadores de caña, que son tratados casi como "esclavos" para que a las multinacionales les salga rentable el cultivo ya que pagan un dólar por cada tonelada de caña.
Como solución, Houtart ha apostado por que los nuevos cultivos para los agrocarburantes se alternen con los tradicionales y que, con el uso de sencillas tecnologías, atiendan las necesidades de las comunidades locales.
Además, ha apuntado que no es ético que Estados Unidos y Europa, donde no hay tierras para los monocultivos, se limiten a afrontar la crisis energética global manteniendo su modelo económico mediante la sustitución de los combustibles fósiles por los vegetales, sin pensar en la catástrofe social y medioambiental que causan.
Houtart (Bruselas, 1925) ha concluido que la única solución es respetar la biodiversidad y la "agricultura campesina", y que las economías más desarrolladas impulsen políticas para el ahorro de energía, por ejemplo fomentando el transporte colectivo frente al individual e investigando el posible uso del hidrógeno.