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IU-ICV lamenta el daño que la oferta "temeraria" de Sacyr en Panamá hace a la credibilidad española

El diputado de la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA) por Asturias, Gaspar Llamazares, ha lamentado este jueves el mensaje que el resultado de la oferta "temeraria" que Sacyr hizo para conseguir uno de los contratos de la construcción del Canal de Panamá tendrá para la credibilidad española, y ha exigido que este comportamiento acabe tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
Así se ha pronunciado en rueda de prensa en el Congreso después de que el consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC) --en el que participa Sacyr junto con la italiana Impregilo, la belga Jan de Nul y la panameña Cusa-- haya decidido dejar en suspenso la construcción del tercer conjunto de esclusas del Canal de Panamá por unos sobrecostes de 1.625 millones de dólares derivados de circunstancias "sobrevenidas e imprevisibles", exigiendo que los incumplimientos denunciados sean remediados dentro del periodo de preaviso.
Según Llamazares, estos hechos "no son precisamente un buen mensaje respecto de las empresas españolas" ni da al país "buena prensa a nivel internacional, precisamente en un mercado emergente y tan importante como el de América Latina". "Creo que es un mal paso, muy malo", ha insistido, reclamando que la 'Marca España' sea "solvente y rigurosa".
ACABAR CON LAS OFERTAS MAQUILLADAS
Para ello es necesario que las empresas españolas que se presenten a concursos, sobre todo internacionales, presenten ofertas "que pueden cumplir" y no pretendan "a mitad de camino negociar o romper" su contrato.
"En primer lugar creemos que cuando alguien acude a un concurso debe cumplir con el contrato, ésa es nuestra posición. Nunca hemos sido favorables a las bajadas temerarias y a los mecanismos posteriores de maquillaje que permiten incrementar sustancialmente el precio del concurso", ha insistido Llamazares.
Una práctica que, además, "se convirtió en la norma" en España "a lo largo de la burbuja inmobiliaria", por lo que el diputado asturiano ha insistido en la necesidad de que "cambien" esos comportamientos.
"La norma era la bajada, incluso temeraria, y luego los reformados (del contrato), incluso temerarios. Eso se acabó. Fuera de nuestro país debe acabarse y también debe terminar dentro. Uno debe ser rigurosos desde el punto de vista empresarial y las empresas españolas tienen que tener otros criterios y otra sensibilidad social. Eso que se dice de tener compromiso social no parece que exista en este caso", ha zanjado.