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El Tribunal de Cuentas de la UE constata deficiencias en la gestión de programas de rescates por la Comisión

El Tribunal de Cuentas de la Unión Europea ha constatado deficiencias en la gestión de la Comisión Europea de los programas de asistencia financiera a Irlanda y Portugal y también los programas de ayuda a la balanza de pagos de Hungría, Letonia y Rumanía durante los años de la crisis financiera en un informe publicado este martes.
El órgano fiscalizador europeo evalúa en su informe, elaborado por el español Baudilio Tomé Muguruza, aspectos como si el Ejecutivo comunitario detectó a tiempo los crecientes riesgos presupuestarios en los países rescatados, si los programas de rescate cumplieron sus principales objetivos y si la Comisión obtuvo los préstamos a los mejores tipos de interés en las emisiones de deuda para financiar los programas.
En su informe, el Tribunal de Cuentas reprocha que algunas señales de alerta pasaron desapercibidas y constata que "la Comisión consideraba los presupuestos públicos de los países más sólidos de lo que realmente eran", al tiempo que critica la falta de información en las evaluaciones anteriores a 2009 sobre la acumulación de pasivos contingentes del sector público, que "con frecuencia se convirtieron en pasivos reales durante la crisis" y el hecho de que no prestó "suficiente atención" al nexo entre la fuerte afluencia de capital extranjero, el estado de salud de la banca y las finanzas públicas.
"En el año 2008, la Comisión no se encontraba preparada para gestionar la asistencia financiera cuando los países empezaron a presentar sus solicitudes" de rescate, señala el Tribunal de Cuentas en su informe.
TRATO DIFERENTE A PAÍSES
También le reprocha que no trató "de la misma manera" a los diferentes países "en una situación comparable" y en algunos casos impuso, a cambio de la ayuda, condiciones "menos estrictas, por lo su cumplimiento resultaba más fácil" y "la manera de informar sobre el cumplimiento de las condiciones no era sistemática". Así, exigió a países con deficiencias estructurales "similares" reformas que "no siempre eran proporcionales a los problemas" y "algunos objetivos de déficit de los países" presentaban "un excesivo grado de relajación que no estaba justificado por la situación económica".
El Tribunal de Cuentas también reprocha errores en el seguimiento de los programas por parte del Ejecutivo comunitario por utilizar los objetivos de déficit según el principio de contabilidad de ejercicio, en coherencia con el procedimiento de déficit excesivo pero cuyos logros solo se ven al cabo del tiempo. Ello implica que, al adoptar una decisión sobre la continuación de un programa, la información facilitada por la Comisión sobre el cumplimiento de los objetivos de déficit por el Estado miembro beneficiario estará afectada por la incertidumbre.
En su informe, achaca "deficiencias" detectadas entre otros al hecho de que "la concepción y el seguimiento de los programas recayeron principalmente en los equipos de la Comisión encargados de los programas", a una revisión "insuficiente" y a deficiencias en la documentación, llegando a admitir que incluso documentos de programas más recientes "carecían de algunos datos esenciales", aunque el Tribunal valora que los documentos de los programas que sentaban las bases para las decisiones de la Comisión y el Consejo han mejorado "significativamente desde la primera solicitud" de asistencia, "gracias a la asignación de más efectivos a la gestión de los programas, la experiencia adquirida y una la mejor preparación".
Por el lado positivo, el Tribunal de Cuentas europeo valora también que "los programas lograron impulsar las reformas", "los Estados miembros cumplieron la mayoría de las condiciones fijadas en sus programas, aunque con algunos retrasos" y que "salvo excepciones, los objetivos de déficit revisados se cumplieron mayoritariamente" y que "la emisión de deuda de la Comisión se efectuó con éxito" y "el coste final de la deuda se ajustó al mercado y al de las entidades homólogas", aunque admite algunas "lagunas" iniciales en el proceso de gestión de la deuda "se subsanaron en las emisiones de obligaciones posteriores".
RECOMENDACIONES
El Tribunal de Cuentas europeo hace nueve recomendaciones a la Comisión Europea de cara a mejorar la gestión en futuros casos, entre ellas que establezca un marco institucional que permita "la rápida movilización de sus recursos humanos y conocimientos especializados cuando deba ponerse en marcha un programa de asistencia financiera" y que someta "su proceso de previsión a un control de calidad más sistemático" y garantice "procedimientos adecuados de revisión de la calidad de los programas y el contenido de su documentación".
También pide la incorporación de "variables a los memorandos de entendimiento que puedan obtenerse en cortos períodos de tiempo", que se distingan "entre las condiciones atendiendo a la importancia y centrarse en alcanzar reformas verdaderamente significativas", "más" transparencia en la gestión de la deuda y que analice de forma más profunda "los aspectos clave del ajuste de los países tras el cierre de los programas". Y que se formalice la cooperación interinstitucional con otros socios del programa.
LA COMISIÓN SE DEFIENDE
La Comisión Europea ha dicho que toman "nota" del informe y ha reconocido "que hubo deficiencias" en la gestión de "los primeros" programas pero ha insistido en que "la mayor parte de las deficiencias identificadas" han sido resueltas ya y ha recalcado que el informe "claramente reconoce que los programas han cumplido sus objetivos principales" que era lograr que los países rescatados volvieran a financiarse en los mercados y volvieran a crecer en términos económicos, ha explicado la portavoz de Economía y Asuntos Financieros en rueda de prensa, Annika Breidthardt, que ha insistido en que algunos de ellos están entre los que tiene una mayor tasa de crecimiento.
La portavoz ha asegurado en que se tomarán "muy seriamente las nueve recomendaciones del informe" y se centrarán "en mejorar los procesos", al margen de los cambios que ya han promovido "sin ralentizar el proceso de toma de decisión", algo que especialmente importante para reaccionar a situaciones de crisis que requieren "una acción rápida".