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La construcción del Canal de Panamá al margen del consorcio retrasaría la obra tres años, según Impregilo

Las obras de ampliación del Canal de Panamá sufrirían un retraso de al menos tres años en el caso de que la Autoridad del Canal (ACP) rescindiera el contrato con el consorcio de empresas que actualmente las ejecuta, liderado por Sacyr, y lo acometiera por otros medios.
Así lo apunta Salini Impregilo, socio italiano de Sacyr en el proyecto, en el argumentario que acompaña a la doble propuesta que ayer miércoles planteó a la APC para solventar los problemas de liquidez del proyecto y garantizar su conclusión en 2015, la última de las fechas estimadas para su finalización.
"La alternativa a la realización de las obras por parte del actual consorcio daría lugar a un retraso de al menos tres años, el tiempo de espera para la construcción de un nuevo conjunto de compuertas", indica la constructora italiana en el comunicado, suscrito por su consejero delegado Pietro Salini.
Así, asegura que "la amenaza de la ACP de poner en marcha un 'plan B', esto es, dar por terminado el contrato con el consorcio y encomendar la realización de las obras a otros, no sólo es ilegal y contrario a los términos del contrato, sino que también está en contra de los intereses del Estado de Panamá".
En el comunicado, la constructora italiana reafirma su "buena voluntad", y la de todo el consorcio Grupo Unidos por el Canal, de trabajar para "encontrar una solución que garantice la continuación de los trabajos de ampliación".
Salini Impregilo considera que "es el momento" de que la ACP utilice los "cientos de millones de dólares" que tiene a su disposición de la financiación de la obra "que aún no ha utilizado". Por contra, asegura que el consorcio de empresas que ejecutan los trabajos no realizan "una obra de caridad".
"NO ES UNA OBRA DE CARIDAD".
"No hay razón alguna para que el consorcio pague el coste de construcción del canal. Los contratistas hacen su trabajo y lo han hecho bien y luchando con dificultades técnicas importantes", subraya. "El cliente debe pagar los gastos, incluyendo los imprevistos, y financiar la construcción", añade la firma italiana.
En este punto, señala la imposibilidad que encontraron para utilizar el basalto del terreno de la obra para fabricar el hormigón, tal como estaba previsto. Según sus datos, el coste del hormigón constituye "alrededor del un tercio" del presupuesto total de la obra (unos 2.300 millones de euros).
El comunicado de Salini Impregilo, colgado en la página de Internet del grupo, concluye con la propuesta de las dos alternativas que anunció ayer. Por un lado, plantea que la ACP aporte 1.000 millones de euros (unos 735 millones de euros) en reconocimiento de todos los costes necesarios para concluir el proyecto o bien que pague un anticipo de 500 millones de dólares (unos 367 millones de euros) para avanzar los trabajos mientras se resuelven la reclamación de sobrecostes realizada por el consorcio, que ascienden a unos 1.200 millones de euros.
El consorcio que en julio de 2009 se hizo con la construcción del nuevo juego de esclusas del Canal por 2.300 millones de euros advirtió el 1 de enero de que suspendería los trabajos el próximo 20 de enero en caso de que no se resuelvan los problemas de liquidez del proyecto y que no se reconozcan los sobrecostes.