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La banca española todavía tiene margen para reducir su red de oficinas y empleados, según EuropeG

La banca española todavía tiene margen para reducir su red de oficinas y empleados en los próximos años, ya que si bien España explica la mitad del ajuste en sucursales y un tercio del registrado en la plantilla en la eurozona desde 2008, sigue a la cabeza en número de oficinas por población.
Esta es una de las conclusiones del Policy Brief número 8 de EuropeG titulado 'La banca en la eurozona: un sector en proceso de transformación", presentado este miércoles por el doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Barcelona y autor del informe, Antonio Garrido, en una jornada organizada por la APIE.
Garrido ha insistido en que la red española es inferior a la de hace 30 años pero, pese a ello, España sigue siendo un país con una densidad de sucursales "brutal", al tener oficinas muy pequeñas con cuatro o cinco empleados.
En este sentido, ha señalado que en Europa se está tendiendo cada vez más a un modelo con menos sucursales, pero de mayores dimensiones. Aun así, el tamaño relativo de los sistemas bancarios europeos sigue siendo muy grande y, a su juicio, esto complica la gestión de las crisis.
El autor del estudio cree que la banca, en general, todavía tiene un largo camino que recorrer en cuanto a consolidación y cambio de modelo de negocio, aunque durante los años de crisis ya ha reducido su perímetro, ha aumentado el grado de concentración y ha recortado el tamaño de sus balances sin conseguir eliminar del todo los activos de mala calidad.
NECESARIA CONSOLIDACIÓN
En este tiempo, también se ha producido una cierta "vuelta a casa", es decir, que aquellas entidades que estaban muy internacionalizadas han reducido su exposición externa y han retornado a negocios domésticos, ampliando en sus mercados nativos su cuota de negocio.
Pero todavía le sobra estructura, por lo que será necesario iniciar un proceso de consolidación, especialmente en países como Italia y Alemania. "El problema es consolidar con un nivel de riesgo razonable", ha advertido, y ha subrayado que es necesario tener en cuenta que el tamaño medio de las entidades va aumentando.
Respecto a la posibilidad de llevar a cabo un proceso de estas características en España, Garrido ha aludido a la situación de Bankia y BMN y ha indicado que cuando el BCE habla de consolidación se refiere a otros países distintos de España, donde hay más recorrido.
Con estas pautas sobre la mesa, las entidades tienen una serie de retos en el horizonte, entre los que ha destacado los reducidos tipos de interés, que presionan a la baja los márgenes y la rentabilidad, el aumento de la competencia ejercida por intermediarios no financieros y nuevos operadores digitales (por ejemplo, fintech) y el aumento de la regulación.
NUEVAS REGLAS
Tras la crisis, se ha diseñado una nueva regulación "más intrusiva" para la banca, a juicio de Garrido, quien ha alertado de que la coexistencia en el MUS de autoridades nacionales y supranacionales, más allá de las ventajas que pueda traer, podría generar también conflictos.
El autor del informe también ha hecho hincapié en que los sistemas de toma de decisiones en este marco todavía están condicionados por equilibrios de carácter político.
También ve riesgos en la transición hacia el 'bail in' (recapitalización interna de las entidades) y cree que el Fondo de Resolución debería contar con un respaldo público. Además, ha apuntado que tanto la banca como los supervisores deben hacer un esfuerzo para recuperar su buena imagen, dañada en los años de crisis.
Aunque todavía quedan desafíos, Garrido ha resaltado que tras los años de la crisis los bancos europeos están mejor capitalizados --una foto en la que España no sale muy bien parada si se compara con el conjunto-- y han vuelto a beneficios.
Por su parte, el director de EuropeG, Antoni Castell, ha afirmado que sin crecimiento es "muy difícil" que la banca vuelta a trabajar en una situación "estable" y ha añadido que, pese a que hay una oferta de ahorro muy grande, no hay inversión, algo que entiende que debe hacer el sector público.
También ha abogado por desarrollar una política fiscal a nivel europeo, una reforma que no se ha realizado aún, a su entender, por falta de decisión y liderazgo.