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El peso de la industrialización en el PIB español es de un 15,5%, tres puntos por debajo de la media de UE

La participación de la industria en el PIB español se encuentra tres puntos por debajo de la media de la Unión Europea (UE), en torno al 15,5%, según ha explicado este miércoles el decano de la facultad de derecho y economía de la Universidad Camilo José Cela, José Luis Curbelo, en la presentación del número diez de la revista '3CONOMI4' del Consejo General de Economistas (CGE).
En este sentido, el peso de la industrialización en el PIB de España ha pasado del 39% en los años 70 a un 15,5% en la actualidad, por lo que desde el Consejo han manifestado la necesidad de incrementar el peso de la industria en el PIB y el asentamiento de las bases de un nuevo modelo productivo sostenible.
Además, de acuerdo al programa 20/20 de la UE, la participación de la industria en el PIB debería situarse en un 20%. Para ello, todos los ponentes han coincidido en que se debe duplicar el esfuerzo a realizar en los próximos cuatro años.
Por todo ello, para que la industria española mejore su competitividad desde el Consejo consideran necesario priorizar las políticas de I+D+i, favorecer que las empresas españolas ganen en tamaño, transformar la oferta industrial, fomentar la cooperación público-privada e incentivar la formación profesional.
"El reto fundamental radica en la mejora de la competitividad sostenible, aquella que se basa en la mejora sostenible de la productividad sobre la base de incorporar conocimiento e innovación en los procesos productivos", ha explicado Curbelo.
Por su parte, el presidente del CGE, Valentín Pich, ha señalado que "la realidad industrial ha cambiado. El consumidor demanda productos más personalizados. Países avanzados como España pueden jugar un importante papel en esta nueva realidad y no se debería perder esta oportunidad".
CON INESTABILIDAD POLÍTICA NO HAY CONSENSO
No obstante, los expertos creen que el actual escenario político puede frenar la creación de las condiciones necesarias para que la industria española se posicione a la altura del resto de países avanzados.
"Es importante definir políticas industriales, pero sobre todo han de crearse condiciones que coadyuven en este sentido. Esto último es un tema estratégico que no puede sufrir ningún retraso, por lo que la ausencia de estabilidad política resulta inquietante, ya que para implementar estas medidas se requieren consensos institucionales a largo plazo", ha destacado Pich.
A su vez, el vicerrector de innovación de la Universidad Camilo José Cela, Francesco Sandulli, ha asegurado que desde las universidades se debe reflexionar en el papel que juegan en la reindustrialización, ya que considera que la universidad "es un elemento clave en la disrupción innovadora y en la transición de industrias poco competitivas a nuevas industrias creadoras de riqueza".
RECONOCER LA CENTRALIDAD DE LA EMPRESA PRIVADA
Durante la presentación, Curbelo ha apuntado las iniciativas que desde el CGE proponen para impulsar la productividad y competitividad industrial y así ayudar a revertir el proceso de desindustrialización que el país está sufriendo.
En relación a la empresa, los expertos consideran fundamental reconocer la centralidad de la empresa privada y la mejora de la productividad de largo plazo, la realidad de que las empresas se insertan en cadenas globales en la que son esenciales el conocimiento y la innovación incorporados en los procesos productivos, que es preciso favorecer que las empresas españolas ganen tamaño para hacerlas más competitivas al tiempo que se procura la transformación productiva de la oferta industrial.
Además, ha apuntado la necesidad de dar prioridad política a la reforma la educación y la política de I+D+i, y ha asegurado que las políticas industriales del futuro serán de carácter microeconómico y deberían enfatizar instrumentos de demanda.
Por último, Curbelo ha explicado que es necesaria la negociación permanente y cooperación entre los sectores públicos y privado y entre instancias administrativas con responsabilidades en el diseño y ejecución de las políticas, así como la evaluación permanente del uso de los recursos y de la satisfacción de los objetivos.
SECRETISMO EN TORNO AL TLC
Los expertos del CGE han coincidido en que con el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EE.UU., en términos de comercio, España sale ganando en casi todos los sectores, porque en los procesos de integración hay rebajas arancelarias y facilidad para la inversión extranjera.
A su vez, han considerado que los debates sobre este tratado están más ligados a la regulación y a la estandarización de la normativa de los diferentes países.
"Se están haciendo muchas especulaciones, de ahí que unos estén a favor y otros en contra. El secretismo es la característica del Tratado, poco se sabe de muchas cosas", ha destacado el decano del Colegio de Economistas, José María Casado.