Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Hay que madrugar para apuntarse al paro

Colas en las oficinas del paro.telecinco.es
Lo peor es que, reconocido por el Gobierno, las cifras negativas van para largo. El vicepresidente Solbes bebe agua, se serena y lo suelta: en 2009 no habrá crecimiento y el PIB (la riqueza nacional) caerá un 1,6%. Negativo y negro. Porque sólo cuando se crece a ritmos cercanos al tres por ciento se crea empleo en España. Por debajo de esa cifra, mueren más puestos de trabajo de los que nacen: se destruye empleo. 
Tras quince años de expansión constante, el golpe es difícil de encajar. Menudo cóctel: a la caída en la generación de riqueza, se suma una tasa de paro cercana al 16%. 2009 empieza con más de tres millones de parados y, aunque el vicepresidente ha negado rotundamente que la cifra pueda subir hasta los cuatro millones, lo cierto es que la destrucción media anual se situará en 600.000 empleos.
Las recetas del Gobierno pasan por añadir cifras negativas al cóctel; más inversión pública y ayuda al sector financiero, se suman al coste del desempleo. El resultado: más gastos que ingresos. Lo que se traduce en un déficit público del 5,8% y en un aumento de la deuda pública.
Son las previsiones próximas. Porque la idea es que las medidas surtan su efecto y alcancemos 2011 con los marcadores positivos, y acercándonos al Pacto de Estabilidad fijado por la UE: el déficit acariciando el 3% obligado.
Ayudarán una inflación controlada por la crisis y el abaratamiento del petróleo y una bajada considerable de los tipos de interés y, por tanto, del temido euríbor. Pero esto, tampoco es mérito del Gobierno español. Como lo malo de la crisis financiera internacional, también viene de fuera.
La tesis del Gobierno español está clara. No se rinde, esto se soluciona con más inversión pública. Lo importante es que esa inversión pública esté bien dirigida, bien vigilada y dé sus rendimientos. Porque lo que a estas alturas ningún experto discute es que en España hay que cambiar el modelo productivo. Y que las empresas tienen que empeñarse en generar riqueza, no en enriquecerse rápidamente.
Aunque en este río revuelto de tesis, teorías, soluciones, crisis y más crisis nadie tiene nada claro. Lo peor, que las medicinas funcionan en la economía lentamente. Y quizá descubramos si son o no las apropiadas demasiado tarde. Por ahora, hay que madrugar para apuntarse al paro.