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El euro pierde peso en 2016, aunque es la segunda moneda más usada del mundo, según BCE

El euro sigue siendo "sin discusión" la segunda moneda más importante del sistema monetario internacional, aunque a una considerable distancia del dólar, que se amplió entre 2016 y 2017, cuando la moneda común europea perdió peso en los mercados lastrada por la incertidumbre política, según el análisis llevado a cabo por el Banco Central Europeo (BCE).
"El uso internacional del euro declinó ligeramente entre 2016 y 2017, aunque no de manera uniforme", concluye la entidad, subrayando la "excepción" que supone el mayor peso adquirido por la moneda europea como activo de reserva, cuya cuota subió al 19,7% en 2016 desde el anterior 19,4%.
"Tras haber bajado durante seis años consecutivos, la cuota del euro en las reservas internacionales oficiales rebotó ligeramente en 2016, aunque desde unos niveles bajos", indicó el banco central, señalando que la estabilización del rol del euro como activo de reserva ofrece "evidencias tentativas de que su papel como reserva de valor ha sido resiliente a las diversas sacudidas en los mercados".
Por su parte, el dólar estadounidense mantuvo con suficiencia su papel predominante como activo de reserva, a pesar de ver caer su cuota al 64% desde el 65%, mientras la libra ganó peso, pasando desde el 4,1% al 4,4%, el yen mantuvo una presencia del 4,2% y el yuan hizo su primera aparición, con una cuota del 1,1% del total.
Asimismo, el BCE destacó que el euro ha aumentado su presencia durante 2016 en el segmento de pagos globales, después de tres años consecutivos a la baja, según los datos recopilados por Swift, alcanzando un peso del 31,3% desde el 29,3% del año precedente, mientras el dólar retuvo el rol predominante con un 42%, un punto porcentual menos que un año antes.
No obstante, otros indicadores empleados en la elaboración del informe constatan una ligera pérdida de importancia del euro en los mercados, particularmente en los préstamos internacionales, la negociación en divisas y la transferencia de billetes de euro fuera de la zona euro. Asimismo, el volumen de deuda denominada en euros disminuyó en 2016 y se encuentra muy por debajo de los niveles previos a la crisis financiera.
"Entre 2016 y 2017 el difícil entorno afectó al uso del euro y la moneda siguió perdiendo algo de sitio, aunque no de manera uniforme", reconoce el BCE al referirse al impacto de la incertidumbre política relacionada con los procesos electorales en la UE y la victoria del 'Brexit' en el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la UE.
La institución considera que unos mercados de capitales "mejor y más profundamente conectados" como resultado del avance hacia la unión del mercado de capitales en la UE, así como la finalización de la unión bancaria pueden contribuir a dar mayor fondo y liquidez a los mercados financieros de la eurozona y, de manera indirecta, "impulsar el papel internacional del euro".
En este sentido, y a pesar de subrayar que un rol más destacado del euro a nivel internacional no representa un objetivo de sus políticas en sí mismo, "supondría una señal de la confianza del resto del mundo en el éxito de la Unión Económica y Monetaria".