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El plan de ajuste, la opción menos mala para la economía española

El Gobierno, forzado por su compromiso con la UE y la tensión de los mercados, ha elegido las medidas menos malas para recudir un déficit público que ningún país podría soportar. "Se ha decidido por lo malo, entre las dos opciones que tenía: lo malo y lo peor", explica el economista José Carlos Díez. Para Rafael Pampillón, economista de IE Business School, "la opción es buena" y añade que " hay que meter tijera en muchas partes".
Así ven estos expertos el mayor recorte de la historia de la democracia. Para Díez, a corto plazo no son buenas opciones pero a la larga serán más positivas. Sin embargo, para Pampillón, el recorte en las pensiones o en los salarios de los funcionarios "no parece un recorte social muy grande, no es un gran tijeretazo".
Este "tijeretazo" supone que los funcionarios verán como sus nóminas se reducen entre un 0,56% y un 7% a partir del próximo mes; los pensionistas, salvo los que cobren lo mínimo y las pagas no contributivas, verán congeladas sus mensualidades: y las mamás no optarán al cheque bebé de 2.500 euros.
Para algunos expertos, al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero no le queda otra. "Ha elegido lo peor, entre lo malo y lo peor", ha comentado José Carlos Díez, economista, que cree recuerda que hay que adaptarse las directrices europeas y tener en cuenta la presión de los mercados. A corto plazo no parecen buenas medidas, pero con el tiempo serán más positivas, sostiene Díez. De otra manera -explica- se llegaría a unos niveles de déficit público insoportables para cualquier economía.
Para Pampillón, "la reducción del gasto es insuficiente" por lo que "hay que hacer las reformas estructurales como cambios importantes en el mercado de trabajo, aumentar los ingresos por copago en la asistencia sanitaria, en las cajas de ahorro, en política territorial (por ejemplo, en las televisiones autonómicas, que habría que suprimir o privatizar, pero para eso hay que cambiar la ley). Es un campo importante y hay mucha tela que cortar en el gasto público".
El plan de ajuste ha obligado al Gobierno a reducir sus previsiones de crecimiento para 2011, que pasa del 1,8% al 1,3%. Díez explica que se verá compensado en la mejora del PIB. El objetivo final sería la consolidación fiscal, ya que Bruselas exige regresar al 3% del déficit en 2013.
Según Pampillón, este plan de ajuste generará una "mayor confianza en el Gobierno" aunque "la contracción del gasto supone un menor crecimiento económico", pero "desminuye el riesgo".
Subida de impuestos
Los economistas no se muestran tan favorables a otra de las medidas del Ejecutivo, la subida de impuestos a las grandes fortunas. Para Pampillón, "cualquier subida de impuestos va a reducir el crecimiento económico". Según este economista, "para reducir el déficit público es preferible reducir el gasto público que aumentar los impuestos" ya que "la subida de impuestos contrae la economía el doble que la reducción del gasto público".
Los recortes a las rentas más altas suponen una reducción del ahorro pues son estas grandes fortunas las que más ahorran ya que "destinan proporcionalmente una menor renta al consumo". Y "en estos momentos el ahorro en España es imprescindible para que el sector privado se 'desendeude' y la economía se financie con recursos nacionales".
Además, el mayor riesgo es el de que las grandes rentas "se deslocalicen y que se grave a las pocas fortunas que queden" y que "acaben buscando refugio en la fiscalidad más competitiva de otros países". Esto llevará a que "sean nuevamente las familias con acciones, fondos de inversión o depósitos las más perjudicadas, al igual que los asalariados sujetos a una nómina si finalmente se sube todo el IRPF".