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Las fincas rústicas mantuvieron sus precios en 2013, ajenas a la crisis

Las fincas rústicas mantuvieron prácticamente inalterable su precio durante el pasado ejercicio en comparación a 2012, con lo que se sitúan como las propiedades que menos sufren las consecuencias de la crisis, según un estudio de Técnicos en Tasación (Tecnitasa).
Los mayores aumentos se localizaron en las provincias de Alicante y Almería, con subidas medias del 5% y el 3%, respectivamente, mientras que La Rioja se anotó la mayor caída, de hasta el 15% en el caso de terrenos de regadío.
De esta forma, al cierre del pasado año, el terreno de cultivo más barato se localiza en Navarra, donde el precio de una finca forestal se sitúa en unos 1.800 euros por hectárea. La más cara se ubica en Canarias, con unos 225.000 euros por hectárea en el caso de una explotación agraria con edificaciones.
El estudio señala la heterogeneidad de algunos precios de determinados cultivos según la zona y según el tipo del mismo (secano o regadío). Así, el precio máximo para viñedo se registra en Valencia (183.000 euros por hectárea) y el mínimo en Albacete (7.000 euros por hectárea).
De su lado, las fincas de cítricos oscilan entre los 120.000 euros por hectárea de Valencia y los 36.000 euros de Huelva, y el olivar entre los 196.000 euros de Valencia y los 6.000 euros de un terreno de este tipo en Navarra.
Tecnitasa subraya que las fincas rústicas son bienes de "inmensa heterogeneidad, difíciles de comparar en algunas ocasiones a pesar de compartir la misma denominación".
Los principales factores para determinar su precio son la localización, la mayor o menor disponibilidad de agua, las dimensiones de la finca y su uso, la mayor o menor productividad de la tierra o los cultivos posibles, la cercanía y conexión con núcleos de población y carreteras y por último la posibilidad de construcción de invernaderos u otras infraestructuras.