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El campo salmantino se rebela y no permitirá la vacuna contra la lengua azul

Decenas de ganaderos salmantinos, con el apoyo de los ayuntamientos donde desarrollan su actividad, anuncian que se rebelarán contra la Junta de Castilla y León y no permitirán, a partir de la próxima semana, la vacunación contra la lengua azul en las cabañas de bovino, debido a que, según los profesionales, es la causa del alto índice de mortandad.
Los casos más significativos se dan en las poblaciones de Boada, Escurial de la Sierra y El Cubo de Don Sancho, donde la totalidad de los ganaderos han decidido que a partir de la próxima semana no dejarán que los veterinarios de la Junta de Castilla y León accedan a sus fincas para vacunar al ganado contra la enfermedad de la lengua azul.
"La Junta vive una realidad diferente a la del campo, ya que mientras nosotros tenemos que aguantar las muertes de las vacas y los becerros después de la vacuna, los políticos no son capaces de reconocer que es la propia vacuna la que está matando a los animales", ha manifestado hoy a Efe el alcalde de El Cubo de Don Sancho, Maximino Morales.
De hecho, el propio Ayuntamiento quiere dar ejemplo y la ganadería municipal de El Rollanejo, con 480 cabezas de manso y bravo, "no será vacunada el próximo viernes, como estaba previsto, hasta que la Junta ponga las cosas bien claras", ha asegurado el regidor.
La vacuna contra la lengua azul provoca, según los ganaderos, que las vacas queden muy debilitadas, por lo que, si están preñadas, abortan en la mayoría de los casos y, si no lo hacen, muchos de los terneros se mueren a los pocos días.
El sentir general de los profesionales del campo es que sus cabañas de vacuno se están empobreciendo, con animales que no dan kilos por mucho pienso que se le eche.
El problema se ha generalizado cuando comenzó el proceso de vacunación contra la lengua azul a finales del pasado año.
El representante de los ganaderos de Escurial de la Sierra, Serafín González Sánchez, ha explicado a Efe que de los veinticinco ganaderos censados en el pueblo, "sólo ha vacunado uno, a finales del año pasado y es el que tiene problemas".
Por esta razón, los profesionales de este municipio se han puesto de acuerdo para paralizar el proceso de la vacuna, cuyo comienzo estaba previsto a partir del próximo lunes.
En la zona de Campo de Argañán, en la comarca salmantina de Ciudad Rodrigo, los ganaderos viven una situación similar
Profesionales del sector de municipios como Villar de la Yegua, Serranillo o Barquilla tienen previsto reunirse la próxima semana para anunciar a la Junta que no dejarán vacunar a su ganado contra la lengua azul.
Juan Matías, alcalde de Boada, también ha avanzado a Efe que los veinte ganaderos de este municipio, que tenían que vacunar sus vacas la próxima semana, se oponen a esta medida.
Ganaderos y alcaldes insisten en que la postura no es la de negarse a vacunar, "lo que reivindicamos es la paralización del proceso de vacunación contra la lengua azul hasta que las cosas no estén claras por parte de la administración, ya que no podemos permitir, con lo mal que está el campo, que se vacune y se nos muera el ganado".
El último caso lo ha padecido un ganadero salmantino de Fuenteliante, al que se le han muerto en las últimas horas nueve becerros.
El sector de lidia también está padeciendo esta situación y los ganaderos de bravo calculan que ya se habrán muerto alrededor de medio millar de cabezas.
De momento, los ganaderos, según la normativa, pueden negarse a vacunar hasta el 31 de marzo. A partir de esa fecha, si no permiten la vacuna, la Junta podrá inmovilizarle la explotación ganadera.