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Sin sucursal en el pueblo por culpa de la crisis

En Canencia, en la sierra de Madrid no llegaron las preferentes, pero sí la crisis bancaria: Se han quedado sin sucursal después de 35 años. En opinión de la alcaldesa del pueblo, Mercedes López, "el daño que supone a nuestros vecinos es tremendo; no es comparable a cualquier oficina de una gran ciudad." Antes tenían a Elvira, la vecina que trabajaba en la caja. Ahora se tienen que conformar con un cajero, que muchos no usan. "Vengo aquí ahora mismo y no sé lo que hay que hacer", comenta un vecino. "Me dieron la tarjeta y la devolví". En lugar de caja tiene un autobús dos veces al mes. El cierre de sucursales ha venido impuesto en el proceso de reestructuración bancaria español. "A pesar del drástico recorte seguimos siendo el segundo país europeo con más oficinas por habitante", explica Joaquín Maudos, Catedrático de Economía de la Universidad de Valencia. El número de personas que se ha quedado sin banco en su pueblo ha aumentado en 80.000 desde 2008. No es mucho para el cierre de 10.500 sucursales. La de Canencia ha sido un número más de la reestructuración bancaria.