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Las farmacias colaboran en la identificación de reacciones indeseadas de los cosméticos

El Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, a través de su Vocalía Nacional de Dermofarmacia, ha impulsado una nueva acción sanitaria dirigida a mejorar la formación de estos profesionales y de los ciudadanos sobre cómo actuar ante una reacción indeseada de un cosmético.
La cosmetovigilancia es el conjunto de actividades y métodos que tienen por objeto estudiar, identificar y valorar los efectos adversos causados por productos cosméticos después de su puesta en el mercado, independientemente de su canal de distribución.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) es la autoridad española competente que actúa como punto de contacto para la recepción y trasmisión de notificaciones de efectos graves no deseados, y el objetivo es garantizar la notificación armonizada de los efectos no deseados por la persona responsable o el distribuidor, así como el seguimiento de estas notificaciones por las autoridades competentes, las personas responsables o los distribuidores.
En este sentido, el CGCOF defiende que el farmacéutico puede colaborar de forma activa en la detección de reacciones adversas provocadas por los productos cosméticos a través de la Cosmetovigilancia.
Esta iniciativa cuenta para su desarrollo con la participación activa de las vocalías de Dermofarmacia de los Colegios de Farmacéuticos, y para la divulgación de esta acción a la población se ha diseñado una infografía y un espacio específico en la web 'www.portalfarma.com' con información dirigida a los ciudadanos y a los farmacéuticos.
Así, ofrece una serie de consejos para la utilización de cosméticos, recordando que cualquiera de estos productos puede producir intolerancia o alergias, siendo más frecuentes con las fragancias y los conservantes. Del mismo modo, los cosméticos naturales no tienen por qué ser más seguros, y por ello "es muy importante leer las etiquetas de todos los cosméticos".
Además, algunas patologías como la insuficiencia renal o la diabetes o el tratamiento con algunos fármacos pueden favorecer una mayor vulnerabilidad a la sensibilidad cutánea.