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Los hombres, ¿más inteligentes que las mujeres?

El profesor Richard Lynn reflexiona sobre el hecho de que, "cuando hablamos de niveles extremadamente altos de inteligencia, propia de genios, el número de hombres multiplica por ocho el de las mujeres". De ahí que "en Física o Química, el número de mujeres que hayan ganado un Premio Nobel se puede contar con los dedos de una mano. Y ninguna ha ganado, en ochenta años de Historia, la Medalla de las Matemáticas".
Unas reflexiones que desprecian, en todo momento, la sumisión implícita a los imperativos del cuerpo humano: el acto de la procreación ha llevado a lo largo de los años al género femenino a registrar ciertas limitaciones para poner en práctica sus habilidades. Limitaciones que se habían intentado superar a través de políticas sociales y de género. Iniciativas a las que lógicamente este científico se opone por razones obvias. Lynn prefiere verlo del siguiente modo: "La psicología evolucionista nos lo muestra claro: en la Prehistoria eran los hombres los que se tenían que enfrentar al peligro animal; esto les hacía desarrollar su cerebro para elaborar soluciones a tales problemas. De ahí que, a través de la selección natural, se hayan conservado los mejores genes, precisamente los relativos a la inteligencia".
El problema que genera este tipo de razonamientos -que presumen ser valientes y enfrentados a la corriente de lo políticamente correcto- es que invalidan como ilegítimas e incluso perjudiciales las políticas sociales encaminadas a conseguir la igualdad entre los sexos: "Por mucho esfuerzo que se haga, siempre nos vamos a encontrar con la naturaleza, esto deberíamos tenerlo en cuenta".
Otro aspecto de esta supuesta desigualdad es que los varones cuentan "con un rango mayor a oscilar que las mujeres": "En niveles altos de inteligencia predominan los varones, pero es que en los niveles ínfimos también dominan los hombres, por ello podemos decir que cuando son estúpidos, los hombres son mucho más estúpidos o tontos que las mujeres".
Una explicación biológica, "anticuada" que en todo caso va a marchar a contracorriente. Al profesor Lynn le falta un enorme torrente de pruebas empíricas para acabar con décadas de lucha y de investigaciones igualitaristas. ¿Será un sabio incomprendido? "Galileo también dijo la verdad y nadie lo creyó".