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Abú Sayyaf recuerda que ejecutará a sus tres rehenes si no recibe el rescate exigido a las 15.00 horas

El grupo islamista filipino Abú Sayyaf ha recordado este lunes que si no recibe el rescate que había exigido a cambio de la liberación de tres de sus rehenes --el canadiense Robert Hall, el noruego Kjartan Sekkingstad y la filipina Marites Flor-- a la hora fijada como límite, las 15.00 horas --hora local, 09.30 de la mañana, hora peninsular española-- los ejecutará.
"Nuestras líneas están abiertas", ha indicado Abu Raami, el portavoz designado por el grupo al diario filipino 'Inquirer'. "Quienquiera que llame, lo sopesaremos", ha añadido.
Abú Sayyaf exige un rescate de 600 millones de pesos filipinos --unos 11 millones de euros-- a pagar antes del 13 de junio, fecha que se impuso como límite desde el principio.
"No hay extensión", ha amenazado Raami. "Lo hemos hablado una y otra vez entre nuestro liderazgo y hemos decidido que no hay extensión: el rescate es de 600 millones de pesos", ha añadido.
A finales del mes pasado, los tres rehenes aparecieron en un vídeo en el que pedían ayuda a sus respectivos gobiernos. Marites Flor se dirigió entonces al recién elegido presidente, Rodrigo Duterte, a quien le imploró ayuda "lo antes posible". "Necesitamos ayuda económica antes de que se cumpla la fecha. Por favor, os rogamos ayuda", indicó.
En esta misma grabación, Hall y Sekkingstad mencionaban el nombre de 'June', a quien el grupo había nombrado como "enlace" para llevar a cabo el rescate y con quien podrían contactar dirigiéndose a la Embajada canadiense.
CANADIENSE EJECUTADO
Los tres fueron secuestrados por la milicia junto a un cuarto hombre, también canadiense, John Ridsdell. El grupo amenazó con ejecutarle el 8 de abril si no se entregaba un rescate de 300 millones de pesos --unos seis millones de euros--, plazo que posteriormente extendió hasta el 25 de abril.
Sin embargo, al no recibir el dinero por parte de Ottawa, el 25 de abril Ridsell fue decapitado, tal y como habían anunciado. Tras ser elegido presidente, Duterte extendió sus disculpas al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, por esta ejecución.
"Por favor, acepte mis disculpas por el incidente que resultó en el asesinato de su ciudadano. Intentaremos que nada de esto vuelva a pasar", dijo entonces Duterte, en una llamada realizada por Trudeau para felicitarle por su victoria en los comicios.
No obstante, Duterte no ha confirmado nada de forma oficial sobre ayuda para la liberación de estos tres. La madre de la filipina secuestrada, Flordelisa Flor, ha asegurado que su familia está perdiendo la esperanza. "Estamos dejando por completo la vida de nuestra hija en las manos de Duterte", ha asegurado, pocas horas antes de que se cumpla la hora límite.
"Espero que pueda salvarla", ha añadido, en una llamada telefónica con 'Inquirer'. Flor sostiene que varios agentes del Gobierno la han visitado para informarle de que, además del actual Gobierno, Duterte está intentando ayudar a los rehenes de Abú.
"Le ruego a Duterte que, por favor, haga todo lo que pueda para salvarlos", ha implorado. Los cuatro fueron raptados el pasado 21 de septiembre en Dávao del Norte. Las autoridades filipinas sospechan que permanecen recluidos en una zona selvática de la isla de Jolo, considerada un bastión del grupo.