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Amorim dice que la crisis pone en peligro lograr los Objetivos del Milenio

El canciller brasileño, Celso Amorim, aseguró que "la posibilidad de alcanzar los ODM en 2015 peligra seriamente". EFE/Archivotelecinco.es
La crisis económica y financiera generada en los países más ricos del planeta ha puesto en peligro la posibilidad de lograr en 2015 los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para luchar contra la pobreza, dijo hoy el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim.
El canciller brasileño, que asiste a los debates que la Asamblea General de la ONU clausura hoy y que durante tres días ha dedicado al impacto de la crisis sobre el desarrollo, aseguró que "la posibilidad de alcanzar los ODM en 2015 peligra seriamente".
"La contracción de la demanda y el escaso comercio financiero hacia los países pobres debilita las perspectivas de recuperación", dijo Amorim.
El diplomático explicó que en medio de esta situación buena parte de los progresos económicos que habían alcanzado esos países en los últimos años "se han perdido o se han reducido de forma importante".
Amorim se refirió, también, al impacto de la crisis sobre el comercio internacional y el acceso a los mercados, por lo que pidió a los participantes en estos debates tener en cuenta la importancia de una exitosa conclusión de las negociaciones de la Ronda de Doha para la liberalización del comercio mundial.
Esas negociaciones, paralizadas y con varios años de retraso sobre su agenda inicial, se llevan a cabo en el ámbito de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
"Enviaría un mensaje firme contra el proteccionismo, incluyendo los efectos potencialmente negativos de los planes de estímulo (económico) que han puesto en marcha los países ricos", indicó.
Se refirió, asimismo, a la dependencia que muchas naciones en desarrollo tienen de sus exportaciones agrícolas, uno de los aspectos que genera mayores divergencias entre economías ricas y emergentes en el marco de las negociaciones en la OMC.
La eliminación de los subsidios "por parte de los países ricos tendría un impacto importante en la capacidad de los pobres para que el comercio les permita salir de la recesión", agregó Amorim.
Señaló que una conclusión exitosa de la Ronda de Doha sería también una manera de contribuir a la seguridad alimentaria de esos países pobres.
El ministro brasileño planteó a las naciones más ricas la necesidad de que cumplan con su compromiso de aportar el 0,7% de su Producto Interior Bruto (PIB) para la asistencia a los más pobres.
"En realidad, eso es menos de los que los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) pagan a sus 'ineficientes' agricultores, pero podría ser la diferencia entre la vida y la muerte de algunos de sus beneficiarios", opinó.
En cuanto a las instituciones financieras multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), consideró que deberían reformarse y que sus recursos deberían incrementarse, además de revisarse el régimen de condiciones restrictivas que imponen a los países en desarrollo.
Amorim se refirió también a que la creencia en el poder de autorregulación de los mercados fue una de las causas de la crisis, por lo que dio la bienvenida a los esfuerzos emprendidos para ampliar y reforzar la regulación de las actividades económicas y financieras.
Pidió que la coordinación de esos esfuerzos, hasta ahora de nivel nacional, sea "a nivel global" y que los países en desarrollo "sigan buscando medidas creativas ante las fluctuaciones de las mayores divisas".
Amorim, que anticipó que el camino hacia la recuperación será "largo y tortuoso", valoró el papel regulador del Estado, también como promotor del desarrollo.
Al respecto indicó que si su país se ha visto afectado menos por la crisis, se debe a que el Estado ha tenido un papel "crucial" en la diversificación comercial, en la inversión y redistribución del mercado interno y en la promoción de las infraestructuras.