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Asesores del Gobierno interfirieron en la comisión que investiga irregularidades en Petrobras

Asesores del Palacio de Planalto --sede del Gobierno de Brasil-- coordinaron la actuación de los portavoces de Petrobras y de los responsables del Partido de los Trabajadores (PT) que integran la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) que examina las irregularidades de la principal empresa pública del país, de manera que los que tenían que responder por las supuestas irregularidades supieran las preguntas con tiempo para preparar las respuestas.
Según publica este miércoles el diario 'Folha de Sao Paulo', el secretario ejecutivo de la Secretaria de Relaciones Institucionales de Planalto, Luiz Azevedo, ayudó a elaborar un guión para la investigación y sugerencias de preguntas. El objetivo era que las preguntas afectaran lo mínimo posible a la actual presidenta de Petrobras, Graça Foster.
Para la oposición, que no participa en la CPI, el guión de la investigación debería ser definido únicamente por sus integrantes, sin injerencias por parte del Gobierno. La revista 'Veja' publicó esta semana que tanto Foster como ex directores de Petrobras recibieron anticipadamente las preguntas que responderían en la CPI para prepararlas con tiempo y evitar temas espinosos.
Según 'Folha de Sao Paulo', tanto Azevedo como otros asesores del Gobierno tuvieron acceso a más de 100 preguntas que el relator de la comisión, José Pimentel, hizo a los ejecutivos sobre contratos sospechosos aprobados por el Consejo de Administración la compañía.
La CPI del Senado investiga la polémica compra por parte de la mayor empresa pública del país de una parte de la refinería de Pasadena, en Estados Unidos. Petrobras desembolsó en 2006 360 millones de dólares, aunque poco después se supo que el precio era mucho mayor del valor real en el mercado, un año antes la empresa belga Astra Oil había comprado la misma porción por 42,5 millones de dólares.
En el momento de la compra, la actual presidenta del país, Dilma Rousseff, era ministra de la Casa Civil y responsable del Consejo de Administración de Petrobras. Aunque desde su partido, el PT, siempre se ha hablado de mala suerte a la hora de justificar el mal negocio. Rousseff llegó a decir que aceptó comprar el 50% de la refinería porque recibió informaciones incompletas.