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El BCHR anuncia la muerte de una persona tras casi dos meses en coma por el impacto de un bote lacrimógeno

El Centro por los Derechos Humanos en Bahréin (BCHR) ha anunciado este lunes la muerte de una persona tras dos meses en coma a causa del impacto de un bote lacrimógeno en la cabeza durante una manifestación celebrada el 23 de febrero.
El organismo ha expresado su "preocupación" por el excesivo uso de la fuerza por parte de las autoridades contra los manifestantes y ha sostenido que, en algunos casos, esto deriva en "ejecuciones extrajudiciales".
"Específicamente, se ha documentado que los manifestantes siguen siendo atacados por los agentes con botes de gases lacrimógenos y perdigones disparados desde distancias cortas", ha agregado en su comunicado.
La familia del fallecido, identificado como Abdulaziz Musa al Abbar, de 27 años de edad, ha afirmado que recibió el impacto del bote disparado directamente a su cabeza y que además recibió varios disparos con escopeta de perdigones, dos de los cuales penetraron en uno de sus ojos y en el cerebro.
"El certificado de defunción del Ministerio del Interior afirma que la causa de la muerte es un derrame cerebral, pero no menciona la causa. La familia se ha negado a firmar el certificado y, por ello, no ha podido recoger el cadáver de Al Abbar", ha manifestado el BCHR.
En un vídeo publicado por uno de los participantes en la protesta se aprecia que Al Abbar fue trasladado a una vivienda privada tras resultar herido por miedo a que fuera detenido por las autoridades. Sin embargo, y tras comprobar la gravedad de las heridas, fue trasladado al complejo médico de Salmaniya.
Por último, el BCHR ha pedido a los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido, así como a Naciones Unidas y el resto de países aliados de Bahréin que presionen al Gobierno para que ponga fin al excesivo uso de la fuerza contra manifestantes pacíficos.
Asimismo, ha pedido que se ponga fin a la "cultura de impunidad, que permite a los violadores de los Derechos Humanos continuar con estas prácticas sin temor a ser castigados", así como a la "política de ejecuciones extrajudiciales".
El emirato, aliado de Estados Unidos y las monarquías del Golfo, ha reprimido violentamente las protestas pro democráticas en el territorio. En dicho contexto, impuso la Ley de Seguridad Nacional en marzo de 2011, lo que conllevó la entrada de tropas saudíes y emiratíes en el país para aplastar las protestas.
La oposición ha denunciado en reiteradas ocasiones las medidas violentas utilizadas por las fuerzas de seguridad y ha afirmado que han fallecido más de 80 personas desde el inicio de las protestas, la mayoría de ellas por inhalación de gases lacrimógenos y atropellos de vehículos policiales.
Asimismo, desde el inicio de la represión de las autoridades contra los manifestantes, ONG internacionales como Amnistía Internacional (AI), Human Rights Watch (HRW) o Reporteros Sin Fronteras (RSF) han emitido múltiples comunicados para denunciar la situación de Derechos Humanos en el país y pedir a la comunidad internacional una postura activa de presión sobre el Ejecutivo.